Boehringer Ingelheim Colombia: un ejemplo de excelencia en gestión empresarial

En un mundo cada vez más competitivo, ser reconocido como una de las mejores compañías empleadoras es un logro que pocas empresas pueden alcanzar. Sin embargo, Boehringer Ingelheim Colombia ha logrado posicionarse como una de las mejores del mundo, al recibir nuevamente el reconocimiento como Top Employer Global. La compañía ha sido calificada como la número uno en Colombia y una de las 15 mejores a nivel mundial.

Fuente: Cuenta Linkedin Jorge Del Rio

El éxito de Boehringer Ingelheim Colombia no se debe a la suerte, sino a una estrategia bien planificada y ejecutada. La compañía se enfoca en ofrecer un ambiente laboral seguro, inclusivo e innovador, que fomente el desarrollo personal y profesional de sus colaboradores. Esto se refleja en la alta satisfacción y lealtad de los empleados, lo cual se traduce en una mayor productividad y un mejor servicio al cliente.

La inclusión y la diversidad son temas fundamentales para Boehringer Ingelheim Colombia. La compañía se esfuerza por fomentar un ambiente laboral en el que todos los empleados se sientan valorados y respetados, independientemente de su género, raza, orientación sexual o capacidades. Esto se traduce en una cultura organizacional sólida y un equipo altamente colaborativo.

Estamos orgullosos de recibir nuevamente el reconocimiento como Top Employer Global. Somos por segunda vez la compañía #1 en Colombia y una de las 15 mejores compañías empleadoras a nivel mundial. 

Este logro representa el objetivo de Boehringer Ingelheim Colombia: ser una compañía segura, inclusiva e innovadora en donde nos esforzamos por incentivar el desarrollo personal y profesional de nuestros colaboradores. ¡Gracias a todos los que hacen posible crear esta historia!

Jorge del Rio, Genera Manager de Boehringer Ingelheim Colombia

La innovación también es un tema clave para Boehringer Ingelheim Colombia. La compañía se esfuerza por estar a la vanguardia en cuanto a tecnología y procesos, lo que le permite ofrecer productos y servicios de alta calidad a sus clientes. Además, la compañía invierte en investigación y desarrollo para asegurar que siempre está a la vanguardia de los avances en su industria.

Boehringer Ingelheim Colombia es un ejemplo de excelencia en gestión empresarial. La compañía ha logrado posicionarse como una de las mejores del mundo gracias a su enfoque en ofrecer un ambiente laboral seguro, inclusivo e innovador, y a su compromiso con la inclusión y la diversidad. El éxito de Boehringer Ingelheim Colombia es una inspiración para todas las empresas que buscan mejorar la satisfacción y productividad de sus empleados.

Dra. Lucía Botero Espinoza: Medicina, Música y equidad de género

Lucía Botero es médica veterinaria de la Facultad de Medicina Veterinaria y de Zootecnia de la Universidad Nacional de Colombia, tiene una maestría en Patología y un doctorado en Ciencias Biomédicas. Hoy en día se dedica a su pasión, la patología veterinaria, y es además la decana de la misma facultad que la vio crecer como mujer y profesional.

La academia captura a Lucía

Esta bogotana nos cuenta que desde el colegio ya sabía que quería ser médica veterinaria, sin embargo, a temprana edad la vida pondría a prueba su resiliencia. Su meta era la clara, entrar a la Universidad Nacional de Colombia. Su primer intento por pasar a la nacional fue fallido, luego vino un segundo intento y tampoco. Cualquiera se habría dado por vencida, pero Botero estaba convencida que ese era su destino, así que estudió muchas matemáticas, se presentó por tercera vez y literal “la tercera fue la vencida” ingresó a estudiar medicina veterinaria y zootécnica en la gloriosa Universidad Nacional de Colombia. Al graduarse ella tenía la idea de iniciar su propia clínica veterinaria, pero las cosas no se dieron y este proyecto se pausó. Para entonces su profesor de patología el doctor Carlos Iregui, con el cual realizó su tesis, le dijo: “pues haces postgrado conmigo” y así fue, casi a los seis meses de ser egresada del pregrado la doctora Botero empezó a hacer la maestría en el área de patología. Ella recuerda con cariño que: “…en esa época la Unidad de Patología no era tan importante como en el día de hoy. Estaban dos profesores entre ellos el Dr. Iregui con unos pocos estudiantes”. En paralelo, durante el segundo año de la maestría, la universidad publicó un concurso para ser docente de planta, Lucía Botero Espinoza se presentó y como una reposición de la vida esta vez sí pasó al primer intento, así fue como inició su vida como docente de patología. Son ya 25 gratificantes años en que esta médica veterinaria ha formado jóvenes profesionales en la que ha sido el alma mater de médicas y médicos veterinarios que desde diferentes enfoques han cambiado la vida no solo grandes especies y animales de compañía, sino también de familias multiespecie.

Fotografía cortesía: Dra. Adriana Muñoz Facultad Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Nacional

Su amor por la patología

Tal vez una de las características de los grandes maestros es la simplicidad con que entregan a sus estudiantes los conocimientos, y es así como la Dra. Lucía nos explica la patología: “Los patólogos estudiamos la enfermedad. Nuestro que hacer es el diagnóstico, tanto de masas o muestras que se manden de animales vivos como de necropsia o partes para diagnosticar la muerte de los animales”.

“Hay un chiste sobre el patólogo: dicen que nosotros tenemos la verdad, pero cuando todo se sabe ¿ya para qué?” Botero nos indica que lo que ama de la patología es la certeza, es algo que está en su personalidad observadora y práctica. “yo miro una lámina, y digo esto es parvovirus, uno aprende a ser más observador de lo que es normalmente” y por eso la patología complementa la labor que se realiza en la clínica. Además, la doctora Lucía hace énfasis en la importancia que tiene la tecnología y los equipos en el trabajo diario de patología.

El microscopio es su fiel compañero de trabajo y le permite ver mucho más allá de lo que su aguda primera impresión atrapa, como ella lo menciona: “esas capas de observación”.

De estudiante a decana ¿Qué ha cambiado en términos de equidad de género?

Para la doctora Botero se ha ganado mucho terreno en términos de equidad de género. Recordando ella su época de pregrado hace cuentas de 50 estudiantes de las cuales 5 eran mujeres, además de tener un fenómeno similar en el mismo personal docente.

Debemos ser conscientes de que en ese momento estaba presente un machismo normalizado por la sociedad, y como ella misma nos relata se daban tratos que a los ojos de los demás no generaban una reacción negativa como la veríamos hoy en día: “Tuve un profesor que nos decía: ¿usted qué hace aquí? ¿por qué no está cocinando en su casa”.

Esto va atado a los estereotipos que se han venido desdibujando, donde se creía que ciertas funciones o roles son propios del género. En aquella época se esperaba que las mujeres se ocuparan del hogar y los hombres de trabajar. Aunque hemos avanzado hoy en día hay muchos estereotipos que permanecen como la creencia de que el hombre es de las labores pesadas, roles de mayor poder y la mujer es más administrativa y roles del cuidado.

Por eso es valioso cuando en nuestras vidas tomamos una pausa y miramos atrás el camino que hemos recorrido, por más cuesta arriba que sintamos lo que vivimos en el momento, siempre podremos evidenciar que hemos avanzado mucho y tomar fuerzas para seguir adelante. Hoy podemos decir que la Dra. Lucía Botero es la tercera mujer decana, ya son 19 profesoras de 60 docentes de la facultad y ahora en las aulas la proporción de género está a la par o incluso en su mayoría son mujeres. Gran parte de este logro es gracias a mujeres que han creído en si mismas y han dicho: “Yo soy capaz”

La música y el deporte es la medicina de Botero

Hemos hablado en varias oportunidades de lo importante que es tener otras actividades que nos ayuden a salir de la rutina y sus preocupaciones. Para la doctora Lucía hay una mezcla de dos aficiones: música y deporte.

La música siempre fluyó por sus venas, ella estudió guitarra clásica, hizo parte de un grupo Llanero Femenino, es cuatrista y después de realizar su doctorado en Argentina trajo consigo un bandoneón, e hizo parte de la Orquesta de Tango de Bogotá.

Por eso cuando Botero toca un instrumento, halla en él un espacio de expresión y armonización en su vida. Además, la decana de medicina veterinaria y zootecnia de la Universidad Nacional de Colombia practica natación, considera por muchos como uno de los deportes que más beneficia el cerebro y la salud mental. Finalmente, la doctora nos comparte que, ante un problema, que puede desequilibrarla, realmente ella no opta por la preocupación, al fin y al cabo, eso no da solución. Esta es una posición natural que es de aplaudir y resulta relevante, aquí evidenciamos como ella derriba las barreras a través de la autoconfianza y la determinación.

Oportunidades para avanzar en equidad

La Universidad Nacional de Colombia está comprometida con abrir espacios de equidad y visibilizar los frutos que han cosechado, estudiantes, profesoras e investigadoras. Parte de ese objetivo viene de unos foros que se programarán, en los que la doctora Lucía viene trabajando con otras profesoras de la Facultad, llamados: Mujeres científicas y Académicas de la FMVZ. A veces le proponen una charla o conferencia a una profesora, y ella dice: “Porque mejor no le dice al profesor X o Y” y es aquí donde se ve una conducta a veces no tan evidente en la que la misma mujer perpetúa esos sesgos. Al final del día todo parte de creer que se es capaz y asumir los retos que nos trae la vida. Todavía hay mucho camino por recorrer en el reconocimiento que la mujer está en la capacidad de darse a sí misma y sus habilidades, por esto se registra en diferentes estudios que las mujeres profesionalmente activas, tienen una tendencia más marcada a sufrir de síndrome del impostor, fenómeno psicológico en el que las personas no se sienten merecedoras de reconocimientos fruto de su trabajo y esfuerzo, por la sensación de no estar a la altura. Y es que de la universidad Nacional ya han surgido muchas mujeres líderes en montaje de su propia clínica veterinaria, investigación y desarrollo e incluso talentos que son importados por otros países. La misma doctora Botero nos cuenta: “hay una Dra. que es cirujana y ya montó su propia clínica solo en cirugía, tenemos dermatólogas y otras especialistas que ya son referentes en sus temas, hay una profesora en cirugía de grandes animales que acabó de ganar concurso, una médica de grandes animales que tiene una Clínica de Potros en la Sabana muy reconocida y muchas más. Entonces eso es lo que queremos visibilizar hoy, ¡que sí se puede!”.

“Para la Universidad Nacional más importante es formar ciudadanos éticos para la vida.”

Dra. Lucía Botero Espinoza

¿Y los hombres qué?

Para Lucía Botero uno de los trabajos más importantes del hombre es reconocer la paridad de género, y eso va desde el mismo lenguaje que se utiliza: “decir la niña no, es la doctora”.

Hay situaciones con colegas en los que se desacredita la opinión que da una doctora y se pide al doctor corroborarla, en este caso lo correcto es que ese médico, corrija esa conducta y le de validez a lo que la doctora está diciendo o recomendando, es decir, derrotemos el escepticismo en la capacidad de liderazgo de las mujeres. Definitivamente el trabajo del vocabulario es algo que incluso no aplica solamente para la industria de animales de compañía, todavía se escuchan conversaciones jocosas en las que ingresamos frases como “es que está en sus días” y eso es lo que socialmente debemos deconstruir entre todos

“Yo creo que ustedes han visto la cantidad de médicas y médicos veterinarios que Colombia está produciendo y eso es algo que debemos celebrar y mostrar indiscriminadamente del género.” Lucía Botero

Ana Pelaéz: pintar la medicina veterinaria con diversidad

“Ser amor y llanto en la misma botella” dijo Briela Ojeda en una de sus canciones y mientras hablaba con la doctora Ana se vino a mi cabeza esa canción. Me di cuenta que ella además de ser amor y llanto, como todas, era alegría, pasión y como diríamos coloquialmente, berraquera. Por eso su historia, más allá de la superación como la hemos contado, es un reflejo de lo que estamos hechas las mujeres.

Y sucede que a veces es complejo decir que podemos ser amor, sin ser tildadas de sensibles, ser llanto sin ser señaladas de emocionales y ser incluso rabia sin que nos digan amargadas. Para ella su carta secreta fue la resiliencia de poder aceptar las cosas y mostrarse tal como era, sin filtro ni pudor, y por eso su botella resulta tan admirable.

Podría iniciar esta historia como comúnmente se haría; contándoles que Ana Patricia Peláez es médica veterinaria y que desde niña supo que quería ser en su vida. Pero la verdad es que cuando lean esto quisiera que vieran la esencia de una persona que es el reflejo de la alegría, la sencillez y la diversidad.

Efectivamente les diré que estudió en la Universidad de Antioquia y cuando ingresó a esta universidad pública fue el primer momento en que se puso a prueba. Luego de venir de un colegio de monjas llegar a una universidad donde la libertad era lo que se respiraba podría chocar. Ana desde el inicio supo que quería: ser médica veterinaria. Y eso, junto con su coraza de acero, le ayudó a hacerle frente a la vida y a las situaciones que se iban poniendo en su camino.

La doctora Ana más allá de ser veterinaria, docente (y ser excelente en ello) y amante del fútbol decidió ser activista porque sabía que a pesar de que para ella fue un poco más sencillo para las demás quizás no. Como miembro de la comunidad LGBTIQ+ decidió que, con su experiencia de vida, enseñanzas y, sobre todo, amor propio, le ayudaría a sus colegas para que hicieran frente a una sociedad que, aunque cueste creer es aún machista y homofóbica.

A pesar de que hemos avanzado el camino es largo, y como diría las abuelas, culebrero. La doctora es muestra de aún las cosas no están bien y debemos cambiarlas; cuando se graduó y decidió buscar empleo con lo que primero que se chocó fue con la subestimación.

«Me decían: ¿esta niña si será capaz de hacer esto? Y pues sí, fui capaz de eso y mucho más»

Ana nos muestra que el camino nos lo abrimos entre nosotras y mostramos que las etiquetas básicamente son para la ropa. La homofobia tampoco se queda atrás. Yo sé que muchas personas 0soñamos con que esto sea algo que solo vive en nuestras mentes, pero la realidad es otra. Viendo esta situación y la discriminación latente es que Ana decide hacer algo.

«Yo he tenido entrevistas en las que me han preguntado si soy lesbiana (…) Y me señalan allá viene la lesbiana, allá viene la machorra. Pero todo está en cómo se afronte la situación.«

Por último, les contaré más cosas de la doctora Ana para que sepan porqué es que brilla tanto. Al escucharla sabrán que es paisa pero además es hincha fiel del Atlético Nacional “mi verde” como ella le dice. Por supuesto, ama el fútbol y cada que puede va a ver un partido de su equipo, pero de cualquier otro que le interese. “Soy súper futbolera” expresa con alegría.

Pero además ama la música y no se pierde un concierto de música por nada del mundo. Sobre todo, ama la música de los 80, el rock, Michael Jackson y por supuesto a Madona. A pesar de estos hobbies se describe a ella misma como muy “hogareña” y puede ser, quizás, porque su madre ha sido uno de los apoyos más importantes en su vida; desde lo personal hasta lo profesional.

“En la casa siempre me aceptaron y mi mamá ha sido tan hermosa en mi vida”