El gato doméstico (Felis silvestris catus) desciende del gato salvaje africano y acompaña a los humanos desde hace miles de años.

De ser considerado principalmente una especie utilitaria para proteger la salud y supervivencia humanas ayudando a controlar, ratones, ratas y serpientes, ha pasado a ser un compañero del corazón de la personas y por ello altamente apreciado como mascota.

No todo ha sido afortunado para los gatos en la relación con los humanos; en diversas épocas han sido objetos de mitos y odios, pero también de afecto y dedicación extraordinaria de personas que comparten su vida con ellos.

Persiste una mezcla de aciertos y desaciertos en el cuidado que reciben dependiendo del nivel de conocimiento de los propietarios en aspectos como la prevención de diversas enfermedades, el ambiente en que viven, el tiempo de interacción y de juego de los dueños con su gato, además del tipo de alimentación que se les suministra.

Los propietarios siempre deben buscar la asesoría del profesional médica(o) veterinaria(o).

Algunas particularidades del metabolismo gatuno

El gato doméstico tiene un metabolismo diferente al de otras mascotas que obliga a que su alimento diario contenga diversos nutrientes claves para la integridad y funcionamiento de sus diversos órganos minimizando así los riesgos para su salud por excesos o por faltantes nutriciones.

Por ejemplo: un gato que padezca de una intensa o completa inapetencia por 48 a 72 horas continuas, puede llegar más fácilmente que otras especies animales a un gran daño hepático que incluye una acumulación excesiva de grasa que es transportada vía sanguínea hacia el órgano desde sus depósitos corporales para ser usadas como fuente alterna de energía química fundamental para la vida.

Las grasas se estancan y esto produce lipidosis hepática o hígado graso; una condición médica muy grave que pone en riesgo la vida de gran parte de gatos que la padecen y que generalmente requiere hospitalización larga y atención profesional especializada. Como siempre, “es mejor prevenir que curar” y es menos costo; por ello en todas sus etapas de vida es fundamental suministrar a los gatos alimentos de gran calidad y en cantidad adecuada.

Los gatos son carnívoros estrictos a diferencia de los perros; deben consumir un alto nivel de proteínas de gran calidad.

Por ello mismo no son tan hábiles para aprovechar los carbohidratos de las comidas.

Sí son muy capaces de digerir y asimilar las grasas de los alimentos y el 30 % a 40 % de sus calorías deben proceder de ellas; especialmente hay que proveer un nivel adecuado de los ácidos grasos llamados Omegas de los cuales su cuerpo no puede elaborar el ácido alfalinolénico (Omega 3), el ácido linoleico ni su derivado el ácido araquidónico (ambos de la familia Omega 6), este último solo puede sintetizarse en una muy pequeña cantidad en los testículos de los machos, no en el resto del cuerpo de estos ni en las hembras.

A partir de los ácidos grasos linoleico y alfalinolénico los mamíferos pueden elaborar otros ácidos grasos Omegas y numerosas sustancias fundamentales para la vida. Si la alimentación de base es deficiente por varias semanas, en grasas Omegas numerosos problemas de salud se van a presentar; en afecciones de piel muy intensas o crónicas puede haber gran destrucción de Omegas que forman parte de la grasa protectora de la piel y del pelo y se presenta olor molesto a sebo rancio.

Los gatos no pueden sintetizar la vitamina A a partir de los betacarotenos del alimento, por eso, este la debe contener en nivel suficiente sin excesos. Es una vitamina de múltiples funciones en el cuerpo pero que se destruye fácilmente por alta temperatura, luz solar y mal almacenamiento de los alimentos.

La piel de los gatos tiene muy baja capacidad de formación de vitamina D3 o colecalciferol por acción de la luz solar sobre la provitamina específica; los gatos muy sedentarios y encerrados en casas o apartamentos y con alimentación deficiente pueden tener bajas corporales de ella. Esta vitamina es fundamental para el sistema defensivo de la piel y de todo el cuerpo animal, para el crecimiento del pelo y para el correcto aprovechamiento de calcio y fósforo.

La piel de los gatos tampoco tiene capacidad de formar ácidos grasos derivados como EPA y DHA(Omegas 3) por lo cual dependen de los que vía sanguínea les envié un hígado sano donde se pueden sintetizar.

Es así como se hace necesario proteger a diario su hígado y Mirrapel Gatos contribuye a ello con sus minerales, vitaminas antioxidantes y con colina y lecitina que lo protegen contra el engrasamiento excesivo.

Los gatos no pueden formar en cantidad suficiente la vitamina llamada niacina y tienen necesidades más altas de ella que otros animales.

Mirrapel Gatos: la dosis diaria de salud y belleza para sus gatos

A lo largo de la vida de los gatos no siempre es posible suministrar la cantidad y calidad adecuada de alimentos. Las etapas de crecimiento, gestación, lactancia o de convalecencia de enfermedades exigen un mayor gasto de nutrientes.

Los gatos que reciben alimentos caseros o alimentos comerciales genéricos están en mayor riesgo de tener desbalances nutricionales que producen pérdida de salud.

Una correcta formación de la piel y el pelo y sus numerosas funciones requieren la presencia en sus células de ácidos grasos Omegas 3 y 6 y otros nutrientes claves como el mineral zinc y las vitaminas A, D, E, biotina, piridoxina. niacina y d-pantenol, todos presentes en el suplemento nutricional Mirrapel Gatos.

También Mirrapel Gatos consumido a diario beneficia las funciones del cerebro y la retina, el sistema defensivo, las articulaciones, el hígado y las reproductivas.

Es un producto líquido, fácil de usar agregado inicialmente al alimento de acuerdo con el peso corporal de cada gato o suministrado directamente a la boca en gatos.

Tiempo mínimo de suministro: dos a tres meses continuos.

CONFIANZA PLENA en sus resultados, con un suplemento nutricional diseñado específicamente para gatos de todas las edades desde el destete y de todas las razas.

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