Cáncer en animales de compañía, ¿Cómo está Colombia en materia de avances? 

Por: Tatiana Bahamón Méndez 

La presencia del cáncer en los seres vivos data de hace varios siglos; la enfermedad fue detectada en momias del antiguo Egipto en el año 3000 a.C., en cuyos huesos se observaron masas, un indicio de osteosarcomas en humanos. Sin embargo, curiosamente, las primeras huellas del cáncer en el mundo fueron detectadas en la especie canina y tienen aproximadamente 11.000 años de antigüedad.

El Instituto Sanger de Cambridge dirigido por la investigadora Elizabeth Murchison, identificó en perros de esa época el ADN de lo que hoy conocemos como el Tumor Venéreo Transmisible (TVT).  

En Colombia, el cáncer en perros se presentaría desde la llegada de los españoles a nuestros territorios. De acuerdo con narraciones orales, había ejemplares de estos animales que acompañaban a algunos viajeros, pero infelizmente no hay evidencia escrita de ese dato. Según estudios basados en el archivo de neoplasias mamarias caninas en la ciudad de Medellín, se dice que para el año 1968 en dicha ciudad se dieron las primeras manifestaciones de la enfermedad; allí se reportó la presencia de tumores en la glándula mamaria en caninas. 

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La incidencia de esta enfermedad en los animales de compañía de nuestro país ha tenido un incremento gradual en los últimos 20 años, y aún faltan estudios que evidencien su prevalencia, que es cada vez mayor. No obstante, el aumento de casos ha estado acompañado de avances en relación con diagnósticos, implementación de nuevas técnicas terapéuticas y formación de médicos veterinarios en el área de la oncología. 

Para conocer algunas de las transformaciones en este campo del conocimiento, hemos entrevistado al profesor Giovanni Vargas, del Departamento de Salud Animal de la Facultad de Medicina Veterinaria y de Zootecnia de la Universidad Nacional de Colombia, quien ha asumido un importante rol en el área de la oncología desde el 2007.

Recibió su formación en el estado de São Paulo – Brasil, donde tuvo la posibilidad de vincularse al servicio de oncología del hospital veterinario de la Universidad Estadual Paulista y desarrolló su doctorado investigando el linfoma canino. También tiene numerosas publicaciones en libros y artículos sobre el cáncer en pequeños animales.  

Pet Ind: Respecto al diagnóstico de pacientes con cáncer, ¿Qué avances se han hecho en nuestro país en los últimos años? 

Es relevante la Especialización en Anatomo patología de la Universidad Nacional de Colombia, programa académico que ha formado a varios patólogos veterinarios. En cuanto al extranjero, hay varios que han estudiado en las escuelas de patología de Brasil (Jaboticabal y Botucatu) y de Estados unidos (Michigan), entre otras. 

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Todos estos colegas patólogos reconocen cada día la importancia de su labor diagnóstica en perros con cáncer e incluyen datos muy valiosos en sus informes histopatológicos; por ejemplo; los márgenes quirúrgicos, el índice mitótico y la presencia de metástasis en ganglios regionales. Por otra parte, debido al diagnóstico por hematoxilina eosina de tumores indiferenciados, tenemos que basarnos en técnicas tales como la inmunohistoquímica (cada vez más utilizada) para hacer diagnósticos más certeros, lo cual va a tener un impacto positivo en el tratamiento y pronóstico de nuestros pacientes. 

La cirugía es una de las herramientas para el tratamiento del cáncer, ¿Cómo se beneficia un paciente con esta opción terapéutica? 

Para planear debidamente una cirugía oncológica se requiere el uso de imágenes como la tomografía, la cual se ha convertido en una herramienta indispensable que permite determinar no sólo la extensión de la lesión, sino la mejor técnica quirúrgica más adecuada para retirar un tumor. Hoy en Colombia son números los centros veterinarios que ofrecen este servicio a precios que son cada vez más asequibles. Así mismo, la citología previa a la cirugía nos permite definir tanto la extensión como los márgenes quirúrgicos, gracias a lo cual disminuye la recidiva del tumor y aumenta el tiempo de vida de nuestros pacientes. 

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La cirugía reconstructiva ha tomado mucho protagonismo y día tras día hay más cirujanos que se especializan en este tipo de técnicas quirúrgicas. Esto ha favorecido la disminución de procedimientos agresivos en nuestros pacientes; en la actualidad se ofrecen opciones diferentes a la eutanasia en muchos casos.  

Además de la cirugía, ¿Qué otras técnicas terapéuticas pueden ser aplicadas para tratar a un paciente con cáncer en nuestro país? 

Se ha demostrado que la terapia multimodal ofrece mayores beneficios a un paciente con cáncer. ¿En qué consiste? En la combinación de técnicas y fármacos con mecanismos de acción diversos, cuyo objetivo final es eliminar las células tumorales de manera más eficiente. La combinación de terapias potencia el efecto de cada una de ellas.  

En nuestro país, la cirugía ha sido tradicionalmente la única opción para tratar perros con cáncer; pero, en los últimos quince años, se han adicionado otras que han mejorado el pronóstico de esta nefasta enfermedad: la quimioterapia, la radioterapia, la inmunoterapia y la electroquimioterapia. Todas ellas contribuyen a la destrucción de las células neoplásicas o pueden ser incluso la única alternativa terapéutica dependiendo de qué tan avanzada y extendida se encuentre la enfermedad.  

En cuanto a la aplicación de la quimioterapia en animales, ¿son similares los efectos a los que se producen en pacientes humanos? 

La quimioterapia constituye un grupo de medicamentos que producen un marcado efecto tóxico en células que presentan una gran replicación; por ende, son ideales para destruir las células neoplásicas, pero también pueden afectar células normales del organismo de los animales. 

Pueden ser la única opción terapéutica en pacientes con neoplasias hematopoyéticas (linfomas y leucemias) o en aquellos que requieren cuidados paliativos, cuando las técnicas quirúrgicas ya no son posibles. Su objetivo es detener la progresión y el avance de la enfermedad, y en algunos casos se logra la desaparición clínica de los tumores por largos periodos de tiempo. Cuando se utilizan antes de realizar el procedimiento quirúrgico, sirven de apoyo al cirujano para reducir previamente el tamaño de los tumores. 

Desde el punto de vista legal, es necesaria la firma de un consentimiento informado por parte de los tutores, debido a la toxicidad que pueden producir este tipo de medicamentos y a las complicaciones que, en pocos casos, dan lugar a la hospitalización del paciente; además, en raras ocasiones, hay riesgo de muerte. 

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Cuando se realizan este tipo de procedimientos, nosotros como médicos veterinarios, siempre debemos protegernos físicamente con guantes, gafas y batas, ya que la exposición continua a estos medicamentos puede ocasionar mutaciones del ADN y, paradójicamente, el desarrollo de cáncer. 

El objetivo del uso de la quimioterapia tanto en humanos como en animales de compañía es similar: erradicar las células tumorales que la cirugía no puede retirar y disminuir la enfermedad residual de nuestros pacientes, pero los efectos secundarios sí son diferentes en cuanto a su severidad. En los caninos y felinos se presenta una mayor resistencia y se producen menos efectos secundarios con respecto a los humanos, lo cual permite que esta opción terapéutica sea bien acogida por muchos tutores. 

El servicio de oncología de la Clínica para Pequeños Animales, bajo mi coordinación, ha podido realizar y acompañar numerosos protocolos quimioterapéuticos, lo que se ha podido evidenciar en nuestros pacientes, es una presentación escasa de efectos secundarios, que se han solucionado con modificaciones en dosis y frecuencia de aplicación, manejo en casa de las complicaciones y muy baja tasa de hospitalización. 

¿Es una opción la radioterapia para las animales de compañía de nuestro país? 

Es una alternativa muy interesante para los tumores en la cabeza (cerebro, cavidad nasal y cavidad oral), cuando la cirugía no es una opción y la respuesta a los quimioterapéuticos es reducida. Aquí resalto la labor del Dr. Henry Benavides como pionero en el ofrecimiento de esta técnica a algunos de sus pacientes con cáncer. Desafortunadamente, los elevados costos que implica realizarla limitan su uso en nuestra práctica diaria e impiden que muchos de los tutores de animales de compañía puedan acceder a ella. Tampoco está exenta de complicaciones, las cuales deben ser informadas: lesiones severas en tejidos periféricos e inmunosupresión marcada, en algunos casos. 

¿Qué es la inmunoterapia y en qué situaciones puede aplicarse? 

Fisiológica y naturalmente, la respuesta inmune es fundamental para la eliminación de células neoplásicas. Modular o direccionar esta respuesta puede beneficiar a nuestros pacientes. En el ámbito mundial, en la práctica veterinaria ya se utilizan anticuerpos monoclonales contra linfomas en caninos, medicamentos que son extremadamente costosos y que aún no se encuentran en nuestro país. 

Por otro lado, el uso de citocinas que regulan la respuesta de defensa principalmente de los linfocitos B, T y NK contra tumores, ha mostrado resultados importantes en pacientes con cáncer; ejemplos de ellas son la interleucina y el interferón. 

La inmunoterapia también es esencial cuando tratamos uno de los efectos más indeseados de la quimioterapia: la disminución de las defensas. Una opción para mitigar este efecto es el uso del factor estimulador de colonias de granulocitos, que beneficia mucho a nuestros pacientes, pues aumenta la producción de neutrófilos y monocitos, y evita los cuadros de sepsis. En Colombia, se destaca la labor de la doctora Paola Borda, que tiene una vasta experiencia y formación en esta materia y en el uso de dichos medicamentos, con resultados muy positivos en pacientes con cáncer, en especial, en los que padecen melanoma maligno.  

¿Qué es la electroquimioterapia y cuáles son sus alcances y limitaciones? 

Es una técnica que utiliza como principio terapéutico la exposición del tejido tumoral a campos eléctricos y quimioterapia sistémica, al mismo tiempo. La corriente eléctrica facilita la apertura de canales en la membrana de la célula neoplásica, lo cual favorece el ingreso del citostático a ésta y potencia su efecto citotóxico.  

Un requisito fundamental para utilizarla es una certificación en el uso de este tipo de equipos y una capacitación para comprender sus alcances, sus limitaciones y sus efectos secundarios. Se han mostrado resultados prometedores en tumores cutáneos y orales pequeños, con reducción del tamaño y, en algunos casos, remisiones totales; también deja libre de células neoplásicas los márgenes quirúrgicos de algunas cirugías de difícil extracción. Dentro de los efectos secundarios, se han reportado inflamaciones en las zonas en que se aplica, dehiscencia de la herida y retraso de la cicatrización. 

¿Cuáles son los retos para los veterinarios que se dedican a esta área de la medicina? 

El cáncer puede afectar cualquier órgano o sistema, lo que demanda una constante actualización y formación por parte de los veterinarios que nos dedicamos a esta difícil labor. Los fracasos son frecuentes debido a la agresividad de la enfermedad, razón por la cual el veterinario presenta en ocasiones cuadros de burnout laboral, que se caracteriza por el agotamiento físico, emocional y mental. Por otro lado, el facultativo debe apoyar emocionalmente a un núcleo familiar que se encuentra devastado por la noticia de que uno de sus miembros tiene cáncer (familia multiespecie).  

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Un aspecto que todo veterinario debe tener en cuenta al atender un paciente con cáncer es evaluar muy bien sus propuestas terapéuticas, ya que los tutores se encuentran en una condición de fragilidad y andan en la búsqueda de una cura. Debido a esa situación, veterinarios y tutores de animales de compañía terminan practicando la distanasia en las mascotas y realizando procedimientos terapéuticos tanto inútiles como perjudiciales que prolongan la muerte y no la vida de este tipo de pacientes.  

La incidencia de cáncer en animales de compañía de nuestro país aumentó en forma exponencial. Debemos trabajar en la prevención: el diagnóstico precoz y el tratamiento oportuno pueden lograr la cura. La determinación de factores de riesgo, así como de los predisponentes, debe ser una labor constante de veterinarios y académicos que se dedican a tratar esta funesta enfermedad y a investigar acerca de su cura. 

Debemos trabajar en la prevención: el diagnóstico precoz y el tratamiento oportuno pueden lograr la cura. 

Dr. Giovanni Vargas Hernández

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