Riesgos biológicos en grooming

Por: Camilo Barbosa 

El adagio popular dice “ojos que no ven, corazón que no siente”. Pero la realidad es que en nuestro día a día hay muchos riesgos en el trabajo de peluquería que no vemos y que no por eso estaremos seguros ante ellos.  

Trabajar con animales de compañía requiere de varios protocolos sanitarios. Los cuales nos permiten asegurar que los perros y gatos que pasan por nuestras mesas de trabajo estén seguros y nosotros como profesionales también. Mantener las herramientas, estación de trabajo y manos limpias es de suma importancia para mantenernos seguros y libres de peligros ocultos. 

Gracias a la pandemia del Covid-19 nos hemos vuelto conscientes de los peligros invisibles que circulan por el ambiente. Sabemos, incluso que se han reforzado los hábitos saludables de higiene, como lavarse las manos.

Ahora, debemos ser conscientes de aquellos peligros a los que nos podemos estar exponiendo en la peluquería y estética. Teniendo en cuenta que hay algunas infecciones comunes que se transmiten de perros y gatos a humanos con más frecuencia de lo que cree. 

Cada año millones de personas sufren de bacterias, infecciones, hongos y parásitos que son transmitidos por algunos animales. Sin embargo, no hay necesidad de entrar en pánico. Hay formas muy sencillas de evitar estas complicaciones:

  • Mantener limpio el entorno de trabajo
  • Lavarse las manos cuando trabaje con animales de compañía
  • Desinfectar con frecuencia las diferentes áreas. 

 Veamos ahora algunas de las infecciones más comunes que las personas pueden contraer de las mascotas y cómo evitar infectarse. 

Bacterias Campylobacter 

Una de las infecciones bacterianas más comunes observadas en humanos es causada por la bacteria Campylobacter. La bacteria Campylobacter afecta a más de dos millones de personas cada año y es una de las principales causas de diarrea. Estas bacterias infectan el tracto gastrointestinal y causan diarrea, calambres y fiebre. Esta enfermedad afecta con mayor frecuencia a bebés, adolescentes y adultos jóvenes. 

Estas bacterias viven en los intestinos de los animales domésticos y salvajes. Se transmiten a los humanos cuando las heces de los animales entran en contacto con alimentos, agua o contacto directo con las manos. Una vez dentro del tracto digestivo humano afectan el revestimiento de los intestinos. La bacteria también puede transmitirse de persona a persona a través del cambio de pañales o la falta de higiene. 

Los síntomas comienzan dentro de los siete días posteriores a la infección y por lo general solo duran una semana. La mayoría de las personas con infecciones se recuperarán por sí solas sin medicación, pero en casos graves se recetarán antibióticos. Algunas complicaciones de esta infección son deshidratación, calambres severos y en casos raros inflamación de las articulaciones y síndrome de Guillain-Barré, un trastorno autoinmune poco común. 

Toxocariasis 

La toxocariasis es una infección causada por un tipo de gusano que puede vivir en los intestinos de perros y gatos. Si bien es más común en niños pequeños y dueños de mascotas, cualquier persona que entre en contacto con mascotas puede infectarse. 

La infección ocurre cuando los huevos del gusano redondo canino Toxocara canis o del gusano redondo felino Toxocara cati están presentes en las heces de perros o gatos. Los huevos pueden vivir durante mucho tiempo en el suelo de patios, parques o patios de recreo. Y se pueden transmitir a las personas al tragar los huevos a través de alimentos o manos sucios que entran en contacto con la boca.

Los huevos llegan a los intestinos y se convierten en larvas que atraviesan la pared intestinal y llegan al torrente sanguíneo. Desde allí, pueden viajar a otras partes del cuerpo y dañar cualquier órgano que hayan infectado. Las larvas no se convierten en gusanos adultos en los seres humanos como lo hacen en los animales; sin embargo, las larvas pueden vivir de meses a años en un ser humano. 

Muchas personas infectadas no presentan ningún síntoma. Sin embargo, los síntomas pueden ir desde fiebre, tos y sibilancias; hasta erupciones, dolor abdominal, inflamación de los ganglios linfáticos, problemas de visión y problemas hepáticos. Debido a que los síntomas no siempre están presentes, muchos casos no se diagnostican y las larvas pueden eventualmente morir sin problemas. Sin embargo, cuando se presentan síntomas y se confirma el diagnóstico, los médicos pueden tratar con esteroides para ayudar a aliviar la inflamación. 

Toxoplasmosis 

La toxoplasmosis es más común en los gatos y es causada por un pequeño parásito llamado Toxoplasma gondi. Este parásito también se puede encontrar en otros animales y puede infectar a los humanos. Se cree que millones de personas están infectadas con T. gondi, pero los sistemas inmunológicos normales y saludables generalmente pueden evitar que el parásito cause síntomas.

Sin embargo, las personas con problemas inmunológicos pueden presentar más síntomas. Las mujeres embarazadas tienen un mayor riesgo de transmitir la infección al feto y en algunos casos puede provocar un aborto espontáneo. Por esta razón, se recomienda que las mujeres embarazadas eviten el contacto con las cajas de arena para gatos y siempre se laven las manos cada vez que entren en contacto con gatos. 

En la mayoría de los casos, no hay síntomas, pero cuando aparecen, pueden presentarse como fiebre, glándulas inflamadas, dolores musculares, dolor de cabeza y fatiga. 

Infecciones por hongos 

Las infecciones por hongos son otras infecciones comunes que se transmiten de los animales de compañía a los humanos. Las más comunes son Tinea corporis y Tinea capitis, los cuales son un hongo que puede infectar cualquier área de la piel. 

Los hongos son organismos microscópicos, parecidos a plantas, que pueden florecer en ambientes cálidos y húmedos. La tiña aparece como parches pequeños, rojos y escamosos, generalmente de forma redonda, que tienden a multiplicarse y pueden causar una sensación de picazón y ardor. La tiña es extremadamente contagiosa y puede transmitirse de animal a humano, de humano a humano y de humano a animal a través del contacto. Estos hongos se tratan con cremas o aerosoles de venta libre y recetados y pueden durar desde semanas hasta meses en infecciones especialmente fuertes. 

Infecciones bacterianas por Bartonella henselae 

Finalmente, aunque se ven con menos frecuencia, las infecciones bacterianas por Bartonella henselae, también conocida como enfermedad por arañazo de gato o fiebre por arañazo de gato, pueden afectar a cualquier persona que esté en contacto con gatos. En los Estados Unidos, la mayoría de los casos se observan en otoño e invierno y afectan con mayor frecuencia a los niños y a quienes trabajan con gatos debido a la mayor probabilidad de que los arañen o muerdan. 

Estas bacterias viven en la saliva de los gatos, pero no enferman a los gatos. Los gatitos pueden portar la bacteria durante meses y se transmite de un gato a otro a través del contacto con la saliva. También puede contagiarse a través de pulgas infectadas que se mueven de un gato a otro.

La bacteria también se encuentra en las uñas de los felinos por el cuidado personal. Cuando se transmite a los humanos, causa una pequeña protuberancia o ampolla que se desarrolla a los pocos días de la mordedura o el rasguño. 

La infección provoca inflamación de los ganglios linfáticos y, a veces, fiebre acompañada de fatiga, sarpullido, dolor de garganta y pérdida del apetito. Los síntomas generalmente desaparecen y los ganglios linfáticos vuelven a la normalidad en dos a cuatro meses. Pero en casos raros, puede provocar otros problemas, como problemas en el hígado, el bazo, los pulmones y las articulaciones.

Esta bacteria no es contagiosa de persona a persona, y solo se transmite a los humanos a través de un rasguño o mordedura de un gato, pero más comúnmente de un gatito. 

En resumen, cuando se trabaja con animales, es necesario aplicar protocolos inteligentes de seguridad, saneamiento y limpieza.

  • Lávese las manos después de cada servicio.
  • Evite tocarse la boca con las manos antes de lavarlas
  • Esté atento a los golpes, erupciones o infecciones cutáneas sospechosas que observe en los animales que manipula. 

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