El poder de la actitud positiva en la vida y en el trabajo

Por:  Dra. Johanna Forero – vetraining.com.co

La actitud (del latín actitūdo), puede ser definida como la manifestación de un estado de ánimo o bien la forma en que una persona comprende, percibe y responde a determinadas situaciones.

3 elementos de la actitud

  1. Lo que piensas (componente cognitivo)
  2. Lo que sientes (componente conductual)
  3. La tendencia a manifestar los pensamientos y las emociones (componente afectivo)

Vemos por lo tanto una relación directa entre pensamientos, emociones, comportamiento y actitud. Si eres una persona que repetidamente piensas «yo puedo hacer lo que me proponga» este pensamiento repetido va a generar una emoción en ti de empoderamiento.

Mantenernos optimistas y con buena energía y actitud, siempre será un reto y será importante a la hora de llevar una vida tranquila y feliz.  Sin embargo, esto no significa que no existan los problemas; finalmente todos los seres humanos en algún momento de nuestras vidas hemos atravesado por situaciones difíciles o de conflicto.

«Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento”

Viktor Frankl

Algunos autores definen la actitud así:

C. M. Judd. “Las actitudes son evaluaciones duraderas de diversos aspectos del mundo social, evaluaciones que se almacenan en la memoria”.
R. Jeffress. «La actitud es nuestra respuesta emocional y mental a las circunstancias de la vida»
W.I. Thomas y F. Znaniecki. “Es la tendencia del individuo a reaccionar, ya sea positiva o negativamente, a cierto valor social”.
Droba.  “Una actitud es una disposición mental del individuo a actuar a favor o en contra de un objeto definido”.
Rokeach. “Puede definirse una actitud como una organización aprendida y relativamente duradera de creencias acerca de un objeto o de una situación, que predispone a un individuo en favor de una respuesta preferida”.

Ahora hablemos de la actitud en el trabajo:

La satisfacción laboral ha sido definida como el resultado de varias actitudes que tiene un colaborador hacia su empleo (Blum y Naylor 1988). De modo que la satisfacción laboral es el conjunto de actitudes generales del individuo hacia su trabajo. Quien está muy satisfecho con su trabajo tiene actitudes positivas hacia éste; quien está insatisfecho, muestra en cambio, actitudes negativas.

Cuando la gente habla de las actitudes de los colaboradores y lideres, casi siempre se refiere a la satisfacción laboral. Los colaboradores de una organización tienden a tomar diferentes actitudes frente al trabajo, ya que el trabajo no solo debe de proporcionarle una retribución económica, sino debe de satisfacer sus necesidades más elevadas, que le brinden propósito en sus vidas.

El tener una actitud positiva o negativa hacia tus colaboradores, tus lideres, tus pares, tu trabajo… determinará el que puedas llegar a cumplir tus objetivos o no, el que puedas crecer o estancarte dentro de una organización.

Mientras que exista una actitud positiva en la mayoría de los colaboradores de una empresa, podrá decirse que la misma empresa, posee tendencias de evolución y adaptación efectivas, puesto que la predisposición de cada individuo es positiva. Cuando un grupo se encuentra con integrantes que emanan actitudes negativas, el rumbo del grupo se consolidará como involutivo y las posibilidades de fracaso serán más altas.

En el mundo empresarial, las actitudes positivas son fundamentales, si se desea mantener un liderazgo en el mercado. En muchos casos, las empresas veterinarias se destruyen, no por una amenaza externa, sino por una actitud negativa de su equipo. La presencia de actitudes negativas en una organización desemboca en un bajo rendimiento en la productividad a todo nivel ya que, según observaciones personales, si existe un número de colaboradores con bajo rendimiento sea cual fuera la causa, se «contagia» a la pequeña porción que está a niveles aceptables o buenos.

La única discapacidad en la vida es una mala actitud .

Scott Hamilton

Muchas empresas no tienen éxito y no prosperan porque sus colaboradores no se apasionan con su trabajo y definitivamente los clientes prefieren estar en empresas apasionadas. Entonces decidamos mantener o cambiar nuestras actitudes de manera positiva en cada rol que desempeñamos en nuestras vidas, y contagiemos con esa actitud a los demás.

Las actitudes son fundamentales en la vida laboral como también en lo social, ya que un ambiente grato puede llegar a provocar emociones que mantengan a las personas en actitudes positivas aumentando su rendimiento como persona ante toda circunstancia. Utiliza a favor tu actitud ante la vida y el trabajo, como garantía de éxito.

“No olvides que de todas las cosas que llevas puestas, tu actitud es la más importante”

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