Segundo Oftalmo Labyes Colombia: formación clínica para mirar mejor los casos oftalmológicos veterinarios

En Bogotá, Labyes Colombia reunió a médicos veterinarios, especialistas y líderes del sector en una jornada académica enfocada en oftalmología veterinaria, diagnóstico oportuno, manejo de úlceras corneales, ojo seco, infecciones oculares y criterios de remisión. Más que un evento, el segundo Oftalmo Labyes confirmó algo que la clínica diaria repite en silencio: en los ojos, los pequeños signos pueden esconder grandes diagnósticos.

La oftalmología veterinaria dejó de ser un tema reservado únicamente para especialistas. En la consulta diaria, un ojo rojo, una secreción persistente, una córnea opaca o un paciente que se frota con desesperación pueden ser la puerta de entrada a patologías que comprometen la visión, la calidad de vida e incluso revelan enfermedades sistémicas.

Esa fue una de las grandes conversaciones que se vivió durante el segundo Oftalmo Labyes Colombia, un encuentro académico liderado por Labyes Colombia que reunió en Bogotá a médicos veterinarios generales, especialistas en oftalmología veterinaria, conferencistas nacionales e internacionales y profesionales interesados en fortalecer su criterio clínico frente a los casos oculares.

El evento tuvo un enfoque muy claro: entregar herramientas prácticas para que el médico veterinario que recibe el primer caso en consulta pueda reconocer signos, tomar mejores decisiones, iniciar un abordaje responsable y saber cuándo remitir. Porque en oftalmología veterinaria, como quedó claro durante la jornada, remitir también es tratar.

La oftalmología veterinaria empieza en la consulta general

Uno de los mensajes más potentes del evento fue que el primer contacto del paciente con una enfermedad ocular suele ocurrir en la consulta general. Por eso, el médico veterinario general necesita contar con herramientas básicas, criterio clínico y una ruta clara de evaluación.

El doctor Rodrigo Tardón, médico veterinario y doctor en oftalmología, insistió en que hay elementos que no pueden faltar en una consulta oftalmológica básica. El primero es el test de Schirmer, fundamental para evaluar la producción lagrimal. Según explicó, muchos pacientes con secreciones, ojo rojo o cambios en la superficie ocular pueden tener como origen una alteración en la lágrima.

El segundo elemento indispensable es la tinción con fluoresceína, especialmente cuando se sospecha una úlcera corneal. No basta con “ver” una lesión. Teñir permite dimensionarla, explicar al propietario el compromiso de la córnea y hacer seguimiento objetivo de la evolución.

El tercer punto es contar con iluminación y amplificación. Una fuente de luz adecuada y una lupa clínica pueden marcar la diferencia entre pasar por alto un signo relevante o detectar a tiempo una condición que requiere tratamiento específico o remisión.

En palabras simples: no se necesita convertir cada consultorio general en un centro especializado, pero sí se necesita que cada médico veterinario tenga una primera línea de defensa clínica. En ojos, improvisar sale caro. Y no precisamente en pesos.

Úlceras corneales: cuando una lesión pequeña puede volverse grande

Las úlceras corneales fueron uno de los temas centrales del segundo Oftalmo Labyes. La doctora Sandra Acevedo, médica veterinaria, especialista y magíster en oftalmología veterinaria, explicó que ante una úlcera lo primero es verificar su profundidad.

La fluoresceína es clave para establecer si se trata de una úlcera superficial, intermedia, profunda o si existe riesgo de perforación. Ese primer paso permite tomar decisiones clínicas más seguras y evitar tratamientos que pueden empeorar el cuadro.

Uno de los grandes errores en la práctica diaria es asumir que toda úlcera es traumática. No siempre es así. Una úlcera puede estar relacionada con ojo seco, pestañas ectópicas, alteraciones del parpadeo, cuerpos extraños, enfermedades de la superficie ocular o problemas intraoculares que no han sido detectados.

Por eso, el mensaje fue contundente: no se debe tratar únicamente la úlcera; se debe buscar la causa.

Una lesión corneal que no cicatriza después de varios días de tratamiento adecuado debe encender las alarmas. Si aumenta la congestión, aparece secreción abundante, la córnea se profundiza o se evidencia derretimiento corneal, el caso ya no debe manejarse como una situación simple.

En ese punto, el médico veterinario debe replantear el diagnóstico, revisar la terapéutica y considerar la remisión. Esperar demasiado puede comprometer la visión del paciente.

El collar isabelino: simple, incómodo y absolutamente necesario

Durante varias intervenciones apareció un protagonista humilde pero decisivo: el collar isabelino.

Sí, ese cono que incomoda, que los propietarios a veces quieren quitar “porque pobrecito”, pero que en muchos casos puede evitar una tragedia ocular.

La doctora Sandra Acevedo y el doctor Miguel Ángel Angarita, médico veterinario especialista en oftalmología veterinaria, coincidieron en la importancia de su uso. Un paciente con una úlcera corneal siente molestia, dolor o irritación. Su reflejo natural será frotarse con la pata, contra muebles, paredes o cualquier superficie disponible. Resultado: una úlcera que podía manejarse puede terminar en perforación.

El problema no siempre está en que el antibiótico sea malo o que el tratamiento esté completamente errado. A veces el caso se complica porque faltó una indicación básica: proteger el ojo del propio paciente.

En consulta, recomendar el collar isabelino no es un accesorio. Es parte del tratamiento.

El peligro de los esteroides mal indicados

Uno de los puntos más delicados abordados en el evento fue el uso inadecuado de esteroides en pacientes con lesiones corneales.

El doctor Miguel Ángel Angarita fue claro: uno de los errores más graves en casos oftalmológicos es formular esteroides sin haber hecho un abordaje correcto. En presencia de úlceras corneales, estos medicamentos pueden retrasar la cicatrización y agravar el cuadro.

La doctora Sandra Acevedo también advirtió que muchas úlceras pequeñas pasan desapercibidas cuando no se usa bien la fluoresceína o cuando no se emplea luz azul cobalto para identificarlas. El riesgo aparece cuando, al no reconocer la lesión, se indica una terapia que puede profundizar la úlcera y favorecer complicaciones.

Este punto es esencial para la práctica clínica: antes de tratar, hay que mirar bien. Y antes de mirar bien, hay que saber qué buscar.

Ojo seco: una patología frecuente que no debe subestimarse

El ojo seco fue otro tema recurrente durante el segundo Oftalmo Labyes. Tanto Rodrigo Tardón como Carlos Aparicio y Miguel Ángel Angarita lo señalaron como una de las patologías más comunes en la consulta oftalmológica veterinaria.

El doctor Carlos Aparicio, oftalmólogo veterinario, explicó que las dos enfermedades más frecuentes que enfrenta el clínico general son las úlceras y el ojo seco. Si el médico veterinario logra diagnosticar y tratar correctamente estas dos condiciones, puede resolver o encaminar buena parte de los casos oftalmológicos que llegan a consulta.

El ojo seco no es simplemente “falta de lágrima”. La lágrima protege, lubrica y participa en la salud de la superficie ocular. Cuando esa película lagrimal se altera, el parpadeo puede convertirse en una fuente constante de fricción y daño para la córnea.

Por eso, los lubricantes oftálmicos de calidad ocupan un lugar importante dentro de la estrategia terapéutica. En el evento se destacó la importancia de contar con productos que ayuden a proteger la superficie ocular, favorezcan el proceso de cicatrización y acompañen el manejo de pacientes con úlceras corneales u ojo seco, siempre bajo criterio médico veterinario.

Diagnosticar antes de formular: la base de una buena terapéutica ocular

Otro mensaje fuerte del evento fue que la terapéutica no puede ir por delante del diagnóstico.

El doctor Miguel Ángel Angarita insistió en que el primer paso ante una sospecha de infección bacteriana ocular es hacer un buen abordaje del paciente. Sin una evaluación clínica completa, es difícil saber si se está frente a una infección bacteriana primaria, una infección secundaria, una lesión traumática, ojo seco, un cuerpo extraño o una enfermedad de base.

En oftalmología veterinaria, conocer la causa es determinante. No es lo mismo tratar una úlcera asociada a una pestaña ectópica, una alteración del parpadeo, un cuerpo extraño o un ojo seco crónico. El antibiótico puede ser necesario, pero no resuelve por sí solo el origen del problema.

La selección terapéutica debe considerar el estado de la córnea, el riesgo de contaminación secundaria, la necesidad de lubricación, la protección física del ojo y, por supuesto, la causa primaria del daño.

La fórmula mágica no existe. El protocolo sin diagnóstico es receta para el susto.

¿Cuándo remitir a un oftalmólogo veterinario?

La remisión fue uno de los temas más importantes del segundo Oftalmo Labyes. No como señal de debilidad profesional, sino como parte responsable del manejo clínico.

Rodrigo Tardón lo resumió con una idea poderosa: remitir también es tratar. El médico veterinario general no siempre tiene que resolverlo todo, pero sí debe saber reconocer cuándo un paciente necesita una mirada especializada.

Algunos criterios de alarma mencionados durante el evento incluyen:

  • Úlceras corneales que no evolucionan adecuadamente.
  • Lesiones que empeoran a pesar del tratamiento.
  • Aumento de secreción o congestión ocular.
  • Sospecha de perforación o profundización corneal.
  • Dolor ocular persistente.
  • Alteraciones en presión intraocular.
  • Casos crónicos o no responsivos.
  • Pacientes con enfermedades sistémicas o preexistentes que pueden tener repercusión ocular.

La remisión oportuna puede salvar visión, evitar complicaciones y mejorar el pronóstico. Además, fortalece la relación entre colegas y permite un manejo más completo del paciente.

Casos clínicos complejos: aprender de lo que pasa en la vida real

El segundo Oftalmo Labyes no se quedó en teoría. Uno de sus grandes valores fue el abordaje de casos clínicos complejos.

Carlos Aparicio destacó que el evento permitió analizar pacientes con retos reales, diferenciando cuándo un caso puede resolverse con tratamiento médico y cuándo requiere una opción quirúrgica. Esta distinción es clave para el ejercicio clínico, porque no todos los pacientes evolucionan igual y no todos los ojos responden a la primera línea terapéutica.

También se mencionaron alternativas en casos crónicos, como pacientes con ojo seco que no responden adecuadamente a la medicación convencional y que podrían beneficiarse de opciones menos invasivas antes de llegar a procedimientos más complejos.

Este tipo de discusión clínica es especialmente valiosa porque aterriza el conocimiento. El médico veterinario no solo escucha una conferencia: compara, pregunta, revisa criterios y vuelve a su consulta con herramientas aplicables.

Labyes y la educación continuada: saber y hacer saber

Desde la visión corporativa, el evento también dejó claro el papel que Labyes quiere ocupar en el desarrollo profesional veterinario.

Carolina, gerente corporativa de Marketing y Comunicación Técnica, explicó que para la compañía la educación continuada hace parte de una filosofía de largo plazo. Mencionó uno de los valores de Labyes: “saber y hacer saber”, una frase que resume bien el espíritu del evento.

Según la vocería compartida durante la jornada, Labyes lleva décadas acompañando el desarrollo de la oftalmología veterinaria en la región y viene impulsando espacios académicos en diferentes países de Sudamérica y América Central.

En Colombia, el crecimiento del evento también fue destacado. La primera edición reunió cerca de 200 personas y esta segunda versión alcanzó un impacto aproximado de 500 médicos veterinarios entre asistentes presenciales y virtuales.

Por su parte, Daniela Piñero, gerente de Marketing de Labyes Colombia, señaló que la compañía busca estar más cerca de los líderes del gremio, fortalecer la formación de médicos veterinarios y aportar al abordaje clínico de los casos oftalmológicos mediante educación y un portafolio orientado a soluciones eficaces y seguras para los pacientes.

Una comunidad veterinaria que quiere profundizar

Las voces de los asistentes también reforzaron el valor del evento. Médicos veterinarios de ciudades como Bucaramanga, Barrancabermeja, Cúcuta, Barranquilla y Bogotá destacaron la importancia de contar con espacios especializados que permitan profundizar en áreas clínicas que, aunque no siempre hacen parte de la especialidad de cada profesional, sí aparecen con frecuencia en la consulta diaria.

Arena Isabel Lucena Lizarazo, del Centro Veterinario Fauna de Bucaramanga, resaltó que estos eventos enfocados en un área específica de la medicina veterinaria enriquecen la práctica médica y permiten brindar un mejor servicio a los pacientes.

Javier Ochoa, desde Barrancabermeja, destacó la preparación académica del encuentro y su aporte a la formación de veterinarios en Colombia.

Otros asistentes, como Milena Barbosa, José Amaya, Nicolás Mora y William Torres, coincidieron en la utilidad del evento para actualizarse, revisar casos clínicos y fortalecer el criterio profesional.

Ese es quizá uno de los mayores logros de una iniciativa como Oftalmo Labyes: crear comunidad alrededor del conocimiento. Porque el médico veterinario no solo necesita productos. Necesita contexto, entrenamiento, discusión clínica y espacios para seguir aprendiendo.

Oftalmología veterinaria en Colombia: una oportunidad de crecimiento profesional

La segunda edición de Oftalmo Labyes Colombia deja una lectura clara para la industria veterinaria: la oftalmología es un campo cada vez más relevante en la clínica diaria.

El aumento de la expectativa de vida de los animales de compañía, la mayor conciencia de las familias sobre el bienestar de sus perros y gatos, y el crecimiento de clínicas con servicios más especializados hacen que los problemas oculares reciban más atención.

Para los médicos veterinarios generales, esto representa una oportunidad de fortalecer competencias. No todos deben convertirse en oftalmólogos, pero todos deberían tener herramientas para hacer un abordaje inicial correcto.

Para los especialistas, estos espacios permiten construir redes de remisión, educar al gremio y elevar el estándar de atención.

Para empresas como Labyes, el reto está en seguir conectando portafolio, ciencia, educación y acompañamiento técnico. El producto es importante, sí. Pero en medicina veterinaria, el producto sin criterio clínico es como una lámpara sin bombillo: puede verse bonito, pero no ilumina.

Preguntas frecuentes sobre oftalmología veterinaria para médicos generales

¿Qué elementos básicos debería tener un médico veterinario para evaluar un ojo?

Como mínimo, el médico veterinario debería contar con test de Schirmer, fluoresceína, buena iluminación y algún sistema de amplificación. Estas herramientas permiten evaluar producción lagrimal, identificar úlceras corneales y observar signos clínicos con mayor precisión.

¿Toda úlcera corneal es causada por trauma?

No. Una úlcera puede estar relacionada con trauma, pero también con ojo seco, pestañas ectópicas, cuerpos extraños, alteraciones del parpadeo o enfermedades de la superficie ocular. Por eso es fundamental buscar la causa primaria.

¿Cuándo debe preocupar una úlcera corneal?

Debe preocupar cuando no mejora con tratamiento adecuado, cuando aumenta la secreción, cuando hay mayor congestión, cuando la lesión se profundiza o cuando el paciente muestra dolor persistente. En esos casos, se debe considerar la remisión a un oftalmólogo veterinario.

¿Por qué es importante el collar isabelino?

Porque evita que el paciente se frote el ojo y agrave la lesión. En casos de úlcera corneal, el rascado puede convertir una lesión manejable en una complicación grave.

¿Por qué no se deben usar esteroides sin diagnóstico claro?

Porque en presencia de úlceras corneales pueden retrasar la cicatrización y empeorar el cuadro. Antes de formular, es indispensable hacer un examen oftalmológico adecuado.

Mirar mejor para tratar mejor

El segundo Oftalmo Labyes Colombia fue mucho más que una agenda académica sobre ojos. Fue una invitación a mirar mejor la consulta diaria.

Mirar mejor significa no subestimar un ojo rojo. No formular por reflejo. No tratar únicamente el signo. No olvidar el collar isabelino. No retrasar una remisión necesaria. No asumir que todas las úlceras son iguales.

También significa entender que la oftalmología veterinaria es una disciplina que puede transformar la calidad de vida de los pacientes y fortalecer la práctica clínica de los médicos veterinarios en Colombia.

Labyes Colombia, con este segundo Oftalmo Labyes, consolida un espacio de educación continuada que conecta especialistas, clínicos generales, casos reales, portafolio oftálmico y comunidad profesional.

Y deja una certeza: en veterinaria, los ojos no solo reflejan el alma. También revelan qué tan preparado está el equipo médico para ver más allá de lo evidente.

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