Luis Fernando de Moraes: la nutrición veterinaria avanzada ya no se trata solo de alimentar, sino de modular la salud

En el Congreso de Nutrición Avanzada en Perros y Gatos realizado en Bogotá, el médico veterinario y nutricionista brasileño Luis Fernando de Moraes compartió una visión que va mucho más allá del plato: la nutrición como herramienta clínica, bioquímica, inmunológica y metabólica para mejorar la calidad de vida de perros y gatos.

La nutrición veterinaria vive un momento decisivo. Durante años, hablar de alimentación en perros y gatos significó hablar de calorías, proteína, grasa, fibra, palatabilidad y formulaciones balanceadas. Todo eso sigue siendo importante, por supuesto. Pero el debate técnico ya se movió varios metros más adelante.

Hoy, la nutrición avanzada en animales de compañía también habla de microbiota, inflamación crónica, inmunidad, envejecimiento, oncología, sistema endocannabinoide, bioenergética celular, mitocondrias, nutracéuticos, fitoterapia y compuestos bioactivos.

En otras palabras: la nutrición dejó de ser solo “qué come el paciente” para convertirse en una pregunta mucho más potente: ¿qué respuestas metabólicas, celulares e inmunológicas puede activar o modular aquello que consume el animal?

Esa fue una de las grandes ideas que dejó la entrevista de Pet Industry con el M.V. MSc. Luis Fernando de Moraes, médico veterinario brasileño, nutricionista, conferencista y consultor técnico en productos nutracéuticos, durante el desarrollo del Congreso de Nutrición Avanzada en Perros y Gatos en Bogotá.

De Moraes no llegó al escenario colombiano con un discurso liviano. Llegó con una trayectoria construida entre la medicina veterinaria, la nutrición funcional, la bioquímica, la formulación de productos nutracéuticos y la docencia. En la entrevista explicó que actúa desde hace años en el mercado veterinario con el desarrollo de productos, conferencias, posgrados y temas relacionados con nutrición, fitoterapia, nutracéuticos y formulaciones.

Y detrás de esa carrera hay una historia personal que ayuda a entender su mirada clínica.

Una historia personal que terminó construyendo una visión profesional

A veces, las grandes líneas de trabajo no nacen en un laboratorio, sino en una urgencia familiar. En el caso de Luis Fernando de Moraes, su aproximación a la nutrición funcional y a la bioquímica tuvo un punto de partida profundamente humano: la enfermedad cardíaca de su padre.

Durante la entrevista, el médico veterinario recordó que su padre tuvo una insuficiencia cardíaca congestiva asociada a un problema en la válvula mitral. La situación llegó a ser tan grave que se planteó la posibilidad de un trasplante cardíaco. Ese episodio, según relató, lo llevó a estudiar con mayor profundidad la bioquímica, el metabolismo y la producción de ATP, buscando respuestas que pudieran mejorar la condición de su padre.

Ese detalle no es menor. En medicina veterinaria, como en medicina humana, los grandes cambios conceptuales suelen aparecer cuando alguien empieza a conectar disciplinas que antes trabajaban en compartimentos separados.

Cardiología, nutrición, metabolismo energético, mitocondrias, suplementación, fitoquímicos y calidad de vida pueden parecer mundos distintos. Pero para De Moraes terminaron integrándose en una misma lógica: entender la nutrición como una herramienta capaz de dialogar con la fisiología profunda del organismo.

Él mismo explicó que entró “de cabeza” en el universo de la nutrición y la suplementación por esa necesidad familiar. Al estudiar bioenergética y acceder a conceptos de cardiología metabólica, empezó a trabajar sobre la producción de ATP y los conocimientos bioquímicos asociados a la nutrición. Según relató, su padre vivió veinte años más con calidad de vida y sin necesidad de trasplante, una experiencia que marcó su camino profesional.

Ese tipo de relato no debe interpretarse como una promesa clínica universal, ni como una fórmula milagrosa. Sería irresponsable hacerlo. Pero sí ayuda a entender el origen de una perspectiva: la nutrición no es decoración del tratamiento; puede ser parte estratégica del abordaje clínico cuando se usa con criterio médico, evidencia, seguimiento y conocimiento fisiológico.

Para los empresarios, gerentes y profesionales de la industria de animales de compañía, esa idea tiene una consecuencia directa: los productos, servicios y programas de nutrición que vienen ganando relevancia no son los que simplemente prometen “más salud” en una etiqueta bonita. Son los que logran conectar ciencia, formulación, educación profesional y aplicación clínica real.

La nutrición avanzada no se queda en el plato

Uno de los puntos más fuertes de la conversación fue la forma en que De Moraes explicó el cambio de paradigma en la nutrición de perros y gatos.

Según su visión, hoy no basta con nutrir al paciente con calorías y nutrientes. También es necesario prestar atención a los compuestos bioactivos que pueden generar respuestas celulares y mecanismos moleculares capaces de modificar expresiones fenotípicas y ayudar a reducir la incidencia de procesos crónicos degenerativos.

Dicho en términos gerenciales: el mercado de nutrición veterinaria está dejando atrás la conversación básica de “alimento completo y balanceado” como único argumento diferenciador. Ese estándar sigue siendo la base mínima. Pero el valor agregado ahora aparece en territorios más sofisticados:

  • nutrición funcional;
  • dietoterapia;
  • modulación intestinal;
  • soporte inmunológico;
  • apoyo en pacientes geriátricos;
  • manejo nutricional del paciente oncológico;
  • uso responsable de nutracéuticos;
  • acompañamiento técnico para médicos veterinarios;
  • educación al equipo comercial y clínico;
  • comunicación clara al responsable del animal.

La oportunidad es enorme, pero también lo es la responsabilidad. Porque cuando la nutrición se acerca al territorio terapéutico, el discurso comercial debe ser más serio. No todo puede sonar a promesa de empaque. En salud animal, exagerar beneficios no es marketing: es jugar con la confianza del médico veterinario y del consumidor final.

Por eso la industria necesita más voces técnicas capaces de explicar con profundidad qué hace un ingrediente, cómo actúa un nutracéutico, qué rol tiene la microbiota, qué se puede esperar de una intervención nutricional y qué límites deben respetarse.

La nutrición avanzada exige menos humo y más bioquímica. Menos “producto estrella” y más evidencia. Menos promesa genérica y más criterio clínico.

Nutracéuticos: una categoría que debe crecer con ciencia, no solo con tendencia

Luis Fernando de Moraes ha formulado múltiples productos nutracéuticos para perros y gatos, presta consultoría técnica a empresas del sector y ha sido conferencista en numerosos espacios académicos. Su perfil lo ubica en un punto clave de la industria: el cruce entre ciencia, desarrollo de producto, educación profesional y estrategia de mercado.

Ese cruce es especialmente relevante porque los nutracéuticos han ganado espacio en la industria veterinaria. Clínicas, pet shops, distribuidores, laboratorios y marcas de alimentos están viendo una demanda creciente por soluciones que acompañen la salud intestinal, articular, inmunológica, dermatológica, cognitiva o metabólica de perros y gatos.

Pero hay una línea delgada que el sector no puede cruzar: convertir la categoría en una vitrina de promesas infladas.

Un nutracéutico no debería venderse como “la solución mágica” para todo. Su valor está en el contexto: indicación adecuada, paciente correcto, formulación seria, dosis pertinente, calidad de materias primas, respaldo técnico, seguimiento clínico y educación al responsable del animal.

En el Congreso de Nutrición Avanzada en Perros y Gatos, De Moraes abordó precisamente algunos de esos territorios de mayor interés para la medicina veterinaria actual: modulación intestinal, respuesta inmunológica, paciente oncológico, inflamación asociada al envejecimiento y relación entre nutrición y sistema endocannabinoide.

La selección de esos temas no parece casual. Son áreas donde la nutrición deja de ser un acompañante pasivo y empieza a participar como una herramienta de soporte dentro de planes clínicos complejos.

Para los gerentes de empresas de la industria pet en Colombia, esto plantea una pregunta estratégica: ¿estamos vendiendo productos nutricionales o estamos construyendo conocimiento alrededor de ellos?

La diferencia es enorme.

Un producto puede rotar por precio, promoción o recomendación ocasional. Pero una categoría se construye con educación, evidencia, capacitación del canal, materiales técnicos, casos clínicos, voceros especializados y confianza profesional.

Microbiota: el “portal de la salud” que la industria debe entender mejor

Uno de los conceptos centrales de la entrevista fue la importancia de la microbiota intestinal. De Moraes la definió como un verdadero portal de la salud, destacando que con una microbiota adecuada se producen metabolitos y sustancias con acción sobre el metabolismo, capaces de favorecer respuestas clínicas en los pacientes.

Esta idea tiene una fuerza enorme para el futuro de la medicina veterinaria de pequeños animales.

Durante mucho tiempo, el intestino fue visto principalmente como un órgano digestivo. Hoy se entiende cada vez más como un eje clave de comunicación con el sistema inmunológico, el metabolismo, la inflamación y la salud general. En perros y gatos, esa comprensión abre un campo relevante para la práctica clínica y para el desarrollo de productos.

Cuando se habla de modulación intestinal, no se habla simplemente de “mejorar las heces”, aunque eso sea lo más visible para muchas familias. Se habla de un terreno más amplio: equilibrio microbiano, producción de metabolitos, integridad de barrera intestinal, respuesta inmunológica y relación entre dieta, suplementos y fisiología.

Por eso, productos como probióticos, prebióticos, simbióticos, ácidos grasos, fibras funcionales y compuestos bioactivos no deberían ser explicados solo desde la lógica comercial de “ayuda digestiva”. El mercado ya está lo suficientemente maduro como para exigir una conversación más precisa.

En la entrevista, De Moraes mencionó el uso de productos probióticos y simbióticos, entendidos como la asociación de probióticos y prebióticos en un mismo producto, con acción como moduladores intestinales.

La implicación empresarial es clara: las marcas que quieran competir en esta categoría necesitan formar a sus equipos. No basta con entregar una ficha técnica llena de palabras difíciles. Hay que traducir ciencia en conversación clínica útil.

El médico veterinario necesita entender cuándo usar un producto, con qué objetivo, en qué tipo de paciente, qué seguimiento hacer y cómo explicarle el plan al responsable del animal. El distribuidor necesita argumentos técnicos para no reducir la venta a precio. El pet shop necesita saber cuándo orientar y cuándo remitir. Y el laboratorio necesita comunicar sin exagerar.

La microbiota puede ser una gran oportunidad para la industria, pero también puede volverse una palabra de moda vacía si se usa mal. Y ya tenemos suficientes palabras de moda dando vueltas como perro persiguiendo su propia cola.

Inflamación, envejecimiento e inmunidad: la nueva frontera de la nutrición clínica

Entre los temas que Luis Fernando de Moraes llevó al congreso estuvo la relación entre proceso inmunológico y envejecimiento, particularmente la inflamación asociada al envejecimiento. También abordó el sistema inmunológico en el paciente oncológico y las diferencias que deben tenerse en cuenta al trabajar la inmunidad en este tipo de pacientes.

Para la industria veterinaria, estos temas son especialmente relevantes por una razón demográfica y cultural: los perros y gatos viven más, ocupan un lugar más importante en las familias y reciben más atención médica que en décadas anteriores.

Eso significa que las clínicas veterinarias atienden cada vez más pacientes geriátricos, pacientes crónicos y pacientes con necesidades nutricionales específicas. La medicina preventiva y la medicina integrativa bien fundamentada ganan espacio. Y con ellas crece la necesidad de productos y protocolos que ayuden a acompañar procesos de envejecimiento, inflamación persistente, deterioro funcional y enfermedades complejas.

Pero aquí aparece otra exigencia: hablar de soporte inmunológico no es lo mismo que prometer “subir defensas” como si el organismo fuera una perilla de volumen.

La inmunidad es un sistema complejo. En algunos contextos se busca modular, no estimular indiscriminadamente. En otros, el objetivo puede ser reducir inflamación, apoyar barreras, mejorar estado nutricional, preservar masa muscular o acompañar tratamientos médicos.

Esta diferencia es clave para la comunicación responsable en productos nutracéuticos y dietas funcionales.

Un mensaje técnico serio debe evitar frases genéricas como “fortalece el sistema inmune” sin explicación, sin contexto o sin límites. El mercado profesional valora cada vez más a las marcas que hablan con precisión. Y el médico veterinario, que es quien debe tomar decisiones clínicas, necesita argumentos más robustos que una promesa decorativa.

Por eso, la presencia de conferencistas como De Moraes en congresos especializados tiene valor para toda la cadena. Ayuda a elevar la conversación, a sofisticar la categoría y a mostrar que la nutrición avanzada no es un lujo académico: es una herramienta que puede impactar la práctica diaria.

Nutrición y sistema endocannabinoide: un campo que exige rigor

Otro tema mencionado por De Moraes durante la entrevista fue la relación entre nutrición y sistema endocannabinoide. Según explicó, el sistema endocannabinoide está relacionado con tipos de ácidos grasos derivados de la dieta, y este fue uno de los asuntos que abordó en el congreso.

Este punto es interesante porque muestra hacia dónde se está moviendo la conversación científica en nutrición veterinaria. Ya no se trata únicamente de nutrientes aislados, sino de sistemas fisiológicos completos que pueden ser influenciados por componentes dietarios.

Ahora bien, este también es un terreno donde la industria debe caminar con especial cuidado. Todo lo que suena a “endocannabinoide” puede despertar interés comercial, pero también puede generar confusión si se comunica sin precisión.

El reto para empresas, medios especializados y profesionales no es convertir cada concepto nuevo en una moda. El reto es entenderlo, contextualizarlo, educarlo y ubicarlo donde corresponde dentro del ejercicio clínico.

Cuando se habla de nutrición avanzada, el entusiasmo debe ir acompañado de método. La curiosidad científica es bienvenida; la exageración comercial, no tanto. Porque una categoría que se construye a punta de promesas rápidas puede vender hoy, pero destruir confianza mañana.

Y en salud animal, la confianza es el verdadero activo. Lo demás es inventario.

Brasil y Colombia: una conversación regional que puede elevar el nivel técnico

La participación de Luis Fernando de Moraes en Bogotá también deja una lectura regional. Brasil tiene un mercado veterinario robusto, con alto desarrollo en nutrición, productos especializados, educación continua y soluciones nutracéuticas. Colombia, por su parte, vive una etapa de crecimiento, profesionalización y sofisticación en la industria de animales de compañía.

El intercambio entre ambos mercados puede ser muy valioso.

No se trata de copiar modelos de un país a otro sin criterio. Cada mercado tiene su regulación, estructura de canal, poder adquisitivo, cultura clínica y hábitos de consumo. Pero sí se trata de aprender, adaptar y elevar la conversación.

De Moraes destacó durante la entrevista su gratitud por la invitación al congreso en Colombia, la presencia de colegas de distintas regiones y su interés en participar en futuras ediciones.

Ese tipo de encuentros fortalece el ecosistema porque conecta a médicos veterinarios, conferencistas, laboratorios, distribuidores, marcas, medios y empresarios alrededor de una agenda técnica común.

Para Colombia, la nutrición avanzada representa una oportunidad de desarrollo profesional y empresarial. Para las clínicas, puede significar mejores protocolos y mayor diferenciación. Para los pet shops, una venta más consultiva y menos transaccional. Para los laboratorios, una plataforma de educación técnica. Para los distribuidores, un argumento de valor más allá del margen. Para los médicos veterinarios, una herramienta clínica adicional. Para los medios especializados, una agenda editorial de alto impacto.

La nutrición avanzada no es solo un tema científico. Es también un eje de competitividad para la industria.

¿Qué puede aprender la gerencia pet de esta entrevista?

Más allá de la ciencia, la conversación con Luis Fernando de Moraes deja varias lecciones gerenciales para empresarios y líderes de la industria de mascotas.

La primera es que el conocimiento técnico se está convirtiendo en una ventaja competitiva. Quien vende productos complejos sin educación está dejando dinero, reputación y oportunidad sobre la mesa.

La segunda es que la formación del canal será cada vez más importante. No basta con capacitar al equipo comercial para repetir beneficios. Hay que formar equipos capaces de entender mecanismos de acción, indicaciones, límites y lenguaje clínico.

La tercera es que las marcas deben construir autoridad. Y la autoridad no se improvisa con un folleto bonito. Se construye con voceros, evidencia, educación continua, contenidos técnicos, participación en congresos y coherencia entre lo que se promete y lo que el producto realmente puede aportar.

La cuarta es que el médico veterinario seguirá siendo el centro de la recomendación en todo lo que toque salud. Esto es especialmente relevante para nutracéuticos, dietas terapéuticas, suplementos funcionales y productos con intención clínica. Saltarse al veterinario puede parecer una estrategia rápida, pero es un error de largo plazo.

La quinta es que el consumidor final está más informado, pero no necesariamente mejor orientado. Las familias buscan soluciones, leen etiquetas, comparan productos y consumen contenido digital. Sin embargo, eso no reemplaza la orientación profesional. La industria debe ayudar a cerrar esa brecha con comunicación clara y responsable.

De vender suplementos a diseñar soluciones clínicas

Una de las grandes oportunidades para la industria pet en Colombia está en dejar de vender productos aislados y empezar a diseñar soluciones alrededor de problemas clínicos o funcionales concretos.

Por ejemplo, en lugar de pensar únicamente en “un probiótico”, una empresa puede construir una plataforma educativa sobre modulación intestinal. En lugar de vender “omega 3”, puede desarrollar contenidos sobre ácidos grasos, inflamación, piel, cognición, articulaciones y soporte metabólico. En lugar de hablar de “inmunidad” en abstracto, puede formar al canal sobre diferencias entre pacientes jóvenes, geriátricos, oncológicos o con procesos crónicos.

Ese cambio de mentalidad transforma la venta.

Una solución clínica incluye producto, educación, protocolo, materiales para el veterinario, herramientas para explicar al responsable del animal, seguimiento, evidencia y diferenciación.

Esto no significa convertir a todas las empresas en facultades de medicina veterinaria. Significa entender que, en categorías técnicas, vender sin educar es como instalar una puerta sin marco: puede sostenerse un rato, pero tarde o temprano se descuadra.

El conocimiento es parte del producto.

El rol de los congresos especializados

El Congreso de Nutrición Avanzada en Perros y Gatos en Bogotá sirvió como escenario para poner estos temas en conversación. La presencia de conferencistas internacionales como Luis Fernando de Moraes muestra que la industria colombiana está buscando conversaciones más profundas y actualizadas.

Los congresos especializados cumplen una función que va más allá de la agenda académica. Son espacios donde se validan tendencias, se crean relaciones comerciales, se actualizan criterios clínicos, se posicionan marcas y se detectan oportunidades de mercado.

Pero su mayor valor está en algo menos visible: ayudan a ordenar el lenguaje de la industria.

Cuando un sector empieza a hablar mejor, también empieza a decidir mejor. Y la nutrición veterinaria necesita precisamente eso: mejores preguntas, mejores argumentos y mejores estándares de comunicación.

No es lo mismo decir “este producto ayuda al intestino” que explicar qué tipo de modulación se busca, qué componentes participan, qué paciente puede beneficiarse y bajo qué acompañamiento profesional debe utilizarse.

Ese salto en el lenguaje es el salto de una industria en maduración.

Una mirada hacia el futuro de la nutrición veterinaria

La entrevista con Luis Fernando de Moraes deja una conclusión clara: el futuro de la nutrición veterinaria será más técnico, más funcional y más integrado a la clínica.

Las dietas y los nutracéuticos no reemplazan el diagnóstico, el tratamiento médico ni el criterio veterinario. Pero pueden convertirse en herramientas de soporte cada vez más relevantes cuando se utilizan de manera adecuada.

La nutrición avanzada en perros y gatos se moverá alrededor de varios ejes:

  • salud intestinal y microbiota;
  • inflamación crónica y envejecimiento;
  • soporte metabólico;
  • inmunomodulación;
  • paciente oncológico;
  • salud de piel y pelaje;
  • sistema nervioso y cognición;
  • medicina preventiva;
  • formulaciones basadas en evidencia;
  • educación profesional continua.

Para las empresas, esto exige invertir en talento técnico. Para las clínicas, exige integrar mejor la nutrición en la consulta. Para los distribuidores, exige capacitar mejor a sus equipos. Para los pet shops, exige saber orientar sin invadir el terreno clínico. Para los medios especializados, exige traducir estos temas con rigor y claridad.

Y para la industria en general, exige algo fundamental: dejar de tratar la nutrición como una categoría más del anaquel y empezar a verla como una plataforma de salud.

Conclusión: la nutrición como lenguaje de precisión

Luis Fernando de Moraes representa una corriente que está ganando fuerza en la medicina veterinaria de animales de compañía: profesionales que no ven la nutrición como un accesorio, sino como una vía para intervenir de forma más inteligente en la salud del paciente.

Su historia personal, su trabajo en bioquímica, su experiencia en nutracéuticos y su participación en el Congreso de Nutrición Avanzada en Perros y Gatos en Bogotá permiten entender una transformación mayor: la industria pet está entrando en una etapa donde la profundidad técnica será indispensable para competir.

La nutrición avanzada no se trata de adornar etiquetas con palabras sofisticadas. Se trata de comprender mecanismos, respetar límites, educar al canal, apoyar al médico veterinario y construir soluciones con verdadero criterio clínico.

El plato sigue importando. Pero ahora también importan la célula, la microbiota, la inflamación, el metabolismo, la inmunidad y la calidad de vida.

Ese es el nuevo mapa.

Y quien quiera liderar esta categoría tendrá que aprender a leerlo.

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