Por: Javier F. Rivas Guerrero Médico Veterinario, Universidad de La Salle Especialista en Microbiología Médica, Pontificia Universidad Javeriana Especialista en Odontología Veterinaria, Universidad Complutense de Madrid Doctorado en Ciencias Veterinarias (Ecografía), Universidad Complutense de Madrid Profesor Asociado II – Facultad de Ciencias Agropecuarias Universidad de La Salle.

Hoy día, las personas se preocupan mucho más por la salud oral de sus mascotas, no solamente por solucionar el problema del “mal aliento” (halitosis), signo más común de problemas bucodentales, que puede ir acompañado de inapetencia (por incomodidad para masticar), secreciones o inflamación, e incluso, pérdida de dientes. Cuando los casos son avanzados, el tratamiento de esa mascota indispensablemente será bajo anestesia general, ya que despiertos sentirán dolor e incomodidad, por lo que no permitirían realizar un procedimiento completo y esto además de ser un riesgo para nosotros como médicos veterinarios, puede comprometer el bienestar de la mascota.

Fotografía: Cortesía Dr. Javier Rivas

Es aquí donde muchos propietarios manifiestan su temor ante la anestesia, la cual sabemos que siempre será un riesgo para todos los individuos, pero precisamente, es ahí cuando nosotros los veterinarios y el equipo médico, debemos explicar claramente al propietario el proceso y tratamiento de la enfermedad bucodental que padece la mascota, ofreciéndole seguridad y confianza.

Fotografía: Cortesía Dr. Javier Rivas

En este artículo, explicaré la evolución de la enfermedad periodontal y en qué momento se necesitan tratamientos periodontales bajo anestesia general.

Evolución de la enfermedad periodontal

Las mascotas, al no “cepillarse” los dientes rutinariamente, acumulan placa bacteriana, la cual es una biocapa blanda con bacterias que los animales remueven parcialmente con la lengua y al masticar.

Cuando se acumula la placa bacteriana, algunos individuos pueden presentar halitosis leve y algo de enrojecimiento de las encías (gingivitis inicial).

Al permanecer allí, la placa bacteriana se va endureciendo por el tiempo y al fijar minerales presentes en la comida y la saliva; es entonces cuando se forma el cálculo dental, sarro o tártaro, que es el material duro que cubre los dientes. Bajo el cálculo, las bacterias protegidas, continúan la infección (halitosis más fuerte), generando una gingivitis más intensa (encía roja y con sangrado).

Al avanzar este proceso, las encías retroceden, exponiendo y destruyendo el hueso alveolar (donde está incluido el diente), exteriorizando los ligamentos periodontales y la raíz dental. Al afectar el soporte del diente (sistema periodontal), ya se presenta una enfermedad periodontal, que, según su gravedad, comprometerá la permanencia del diente.

Sistema periodontal

El sistema periodontal mantiene los dientes sanos en su lugar para sus funciones de defensa, aprehensión, masticación y deglución. Está conformado por 4 partes:

  1. Cemento dental: Es la capa más externa del diente en la raíz (parte dental incluida en el hueso).
  2. Ligamentos Periodontales: Son fibras que unen firmemente al diente (desde el cemento) con el hueso alveolar.
  3. Hueso alveolar: Son los espacios óseos en la maxila y mandíbulas, donde están incluidos los dientes.
  4. Encías: Es encía unida y encía libre. Cubren los tejidos mencionados previamente, protegiéndolos de los agentes externos.

Cuando se presenta gingivitis moderada (afectando las encías), inicia la enfermedad periodontal que puede avanzar con retracciones gingivales y gingivitis severa, exponiendo y destruyendo al hueso alveolar y presentando los ligamentos periodontales que serán consumidos por las bacterias, quedando expuesta la raíz del diente con alto riesgo de pérdida del diente al haber perdido su sistema de soporte.

Profilaxis y tratamiento periodontal

Tradicionalmente, se ha llamado profilaxis a la limpieza bucodental hecha por un veterinario. Realmente, profilaxis significa “prevención”, incluyendo aquí todos los procedimientos que pueden reducir el riesgo de padecer enfermedad periodontal.

La profilaxis puede ser pasiva o activa y realizada por los propietarios. En la profilaxis pasiva no interviene el humano. Ejemplo: cuando se les da a las mascotas huesos de silicona, juguetes o alimentos, que, al masticarlos, raspan suavemente los dientes removiendo parte de la placa bacteriana. En la Profilaxis activa interviene el humano, cuando, por ejemplo, se aplican productos en spray en la boca, cuando se les limpian o cepillan los dientes con gasa o cepillos para mascotas (No utilizar productos para humanos).

Fotografía: Cortesía Dr. Javier Rivas

Las medidas profilácticas no evitan la formación de cálculo al 100%, pero retrasan mucho su formación y progresión de la enfermedad periodontal.

Cuando hay cálculo, con gingivitis leve, sin compromiso importante del sistema periodontal, es necesaria la remoción del sarro y limpieza completa de las piezas dentales bajo anestesia general. Este procedimiento se considera también profilaxis, pero es una limpieza completa y detallada de los dientes.

Ahora, si el cálculo continúa acumulándose, se presentará una gingivitis más evidente, retracción gingival (periodontitis), pérdida de hueso alveolar y ligamentos periodontales, con exposición radicular, e incluso, posible movilidad de dientes, indicando afectación importante del sistema periodontal. Aquí se presentan otros síntomas como halitosis severa e inapetencia y es cuando ya es una enfermedad periodontal. En ese momento se debe tratar la enfermedad mediante un tratamiento periodontal, el cual además de la anestesia general, implica posibles bloqueos anestésicos regionales en las mandíbulas o maxila (al ser procedimientos dolorosos, incómodos y para limpiar correctamente todas las superficies dentales), radiografías oclusales, extracción de piezas dentales (exodoncias), y consecuentemente la sutura y remodelación de los espacios alveolares que se comprometieron. Para todo esto, también se necesita material y equipos odontológicos, así como un conocimiento mayor en el área de odontología veterinaria.

Fotografía: Cortesía Dr. Javier Rivas

La anestesia y el procedimiento

Cualquier procedimiento que se realice bajo anestesia general, debe hacerse en una clínica veterinaria por la disponibilidad de equipos y medicamentos, y debe cumplir protocolos para la seguridad del paciente, tranquilidad del propietario y éxito del tratamiento:

  • Anestesiólogo, auxiliar y veterinario tratante (preferiblemente con conocimientos en odontología veterinaria).
  • Exámenes prequirúrgicos (valoran posible alteración hepática, renal, infección, inflamación, entre otras, que deba ser tratada inicialmente).
  • Premedicación indicada (cada paciente es diferente y pueden requerir protocolos anestésicos diferentes según su condición, ej. Edad, enfermedad presente, etc.).
  • Anestesia inhalada.
  • Instalaciones y condiciones indicadas.
  • Equipos y material para tratamiento periodontal y odontología general.

Estas condiciones de trabajo no son económicas como muchos creen, por lo que el veterinario debe explicar claramente la enfermedad periodontal a los propietarios, y cuando esta ya esté presente, manifestar que se indica el tratamiento periodontal bajo anestesia general, aclarando el proceso, materiales y personal que implica el procedimiento. Los propietarios pueden colaborar con las profilaxis pasivas y activas, para el cuidado dental de sus mascotas y cuando noten la presencia de cálculo, halitosis y cambios de enfermedad periodontal, deben acudir al veterinario para el tratamiento periodontal.

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