De la controversia al optimismo: uso de antiinflamatorios no esteroideos en gatos con enfermedad renal crónica

Los antiinflamatorios no esteroideos son excelentes analgésicos cuando se administran como un solo agente o como un componente del tratamiento multimodal junto con otras terapias farmacológicas y no farmacológicas.

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Estos fármacos son el pilar de tratamiento de varias afecciones dolorosas a largo plazo que pueden ser causadas por inflamación. Sin embargo, tienen estrechos márgenes de seguridad y pueden causar efectos adversos incluyendo trastornos gastrointestinales, hepáticos, renales y de coagulación.

En gatos, la enfermedad con (ERC) es común y tiene una etiología poco clara. Su prevalencia aumenta con la edad llegando a afectar hasta el 40% de los gatos mayores de 10 años y el 80% de los gatos mayores de 15 años.

La osteoartritis (OA) es la afección dolorosa crónica más común en gatos, pues se han encontrado evidencias radiográficas de OA en hasta el 61% de los gatos mayores de 6 años y en hasta el 90% de los gatos de 12 años.

Otras afecciones dolorosas crónicas como el cáncer y la enfermedad periodontal también son comunes en gatos mayores.

El WSAVA-GPC recomienda la administración de antiinflamatorios no esteroideos (AINE) en gatos con enfermedad renal crónica (ERC) estable siempre que se consideren cuidadosamente las siguientes condiciones:

  • ERC estable. Por ejemplo, un paciente con cambios mínimos de peso corporal y creatinina durante un período de al menos 2 meses y condiciones simultáneas controladas, incluida la hipertensión.
  • La mayoría de los estudios disponibles han reportado terapia AINE a largo plazo en las etapas iris 1 y 2 gatos. Los gatos de IRIS etapa 3 también han sido tratados, pero con menos frecuencia.
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  • Los propietarios forman parte del equipo de atención médica, ya que estarán administrando tratamientos y monitoreando beneficios clínicos y efectos adversos. la condición corporal y presión arterial, y pruebas de patología clínica como hematología, perfil bioquímico sérico y micálisis.

También podrían utilizarse técnicas no farmacológicas adicionales, como fisioterapia, acupuntura, nutracéuticos y agentes condroprotectores, incluso teniendo en cuenta que el nivel de evidencia de estas técnicas es bajo. Si desea ampliar el tema y conocer más detalles sobre el uso de los antiinflamatorios, ingrese al portal oficial de WSAVA.

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