Tears de Labyes en medicina veterinaria: sustituto lagrimal con condroitín sulfato para el manejo responsable de la superficie ocular
En medicina veterinaria de pequeños animales, la superficie ocular no se puede evaluar con ligereza. Un paciente con secreción mucosa, hiperemia conjuntival, blefaroespasmo, pérdida de brillo corneal o ulceración recurrente puede estar mostrando algo más que “irritación”: puede haber una alteración de la película lagrimal, una queratoconjuntivitis seca, una enfermedad corneal secundaria o una combinación de factores que exige diagnóstico ordenado.
En ese contexto aparece Tears de Labyes, un sustituto lagrimal de la línea oftálmica para caninos y felinos, formulado con Condroitín Sulfato “A” al 20 %. Según la información oficial del laboratorio, el producto está orientado a afecciones caracterizadas por disminución en la cantidad o calidad de la secreción lagrimal, incluyendo la queratoconjuntivitis seca; también se plantea como apoyo perioperatorio cuando la secreción lagrimal está disminuida o anulada, y como coadyuvante en tratamientos corneales donde se busca disminuir o prevenir edema y favorecer la cicatrización.
Dicho sin adornos: Tears no debe leerse como “gotas para cualquier ojo rojo”. Su lugar clínico está en el manejo de la humectación, lubricación y soporte de superficie ocular, dentro de un abordaje diagnóstico y terapéutico dirigido por el médico veterinario. El colirio puede ser una herramienta útil, pero no reemplaza una evaluación oftálmica básica bien hecha. La córnea, como sabemos, no perdona el piloto automático.
¿Qué es Tears de Labyes?
Tears es un sustituto lagrimal veterinario para perros y gatos, formulado con Condroitín Sulfato “A” al 20 %, equivalente a 200 mg por ml, según la información técnica suministrada. Su función principal es aportar humectación y lubricación sobre la superficie ocular en pacientes con alteraciones de la película lagrimal o en situaciones donde la córnea requiere soporte adicional.
La ficha oficial lo describe como un producto con propiedades lacrimomiméticas, es decir, orientadas a imitar parte de la función lubricante de la lágrima. También se le atribuyen propiedades antiinflamatorias y cicatrizantes, formulación que debe interpretarse con criterio clínico: no como una autorización para omitir el diagnóstico, sino como una justificación para considerarlo dentro de planes de manejo donde la superficie ocular necesita protección, hidratación y acompañamiento terapéutico.
¿Para qué sirve Tears en medicina veterinaria?
Tears sirve como sustituto lagrimal en perros y gatos, especialmente en casos donde hay disminución en la cantidad o calidad de la secreción lagrimal, como la queratoconjuntivitis seca. También puede usarse como coadyuvante en tratamientos corneales y en profilaxis perioperatoria cuando la producción lagrimal está reducida, siempre bajo criterio del médico veterinario.
Composición y lógica médica del Condroitín Sulfato “A”
Según la información suministrada, cada ml de Tears contiene:
- Condroitín sulfato: 200 mg
- Excipientes c.s.p.: 1 ml
El condroitín sulfato pertenece al grupo de los glucosaminoglicanos, moléculas con capacidad de interactuar con agua y matriz extracelular. En la lógica del producto, esto explica su papel como componente humectante: ayuda a fijar y retener agua sobre la superficie ocular, lo que resulta relevante cuando la película lagrimal no cumple adecuadamente su función de lubricar, proteger y mantener estable el epitelio corneal.
En la literatura veterinaria, la queratoconjuntivitis seca se reconoce como una enfermedad de la superficie ocular asociada a deficiencia cuantitativa o cualitativa de la lágrima. Puede producir hiperemia conjuntival, secreción mucosa o mucopurulenta, vascularización corneal, pérdida de transparencia y, en casos severos, complicaciones como ulceración o pérdida visual.
Aquí está la clave clínica: un sustituto lagrimal ayuda a compensar una película lagrimal deficiente, pero no necesariamente corrige la causa primaria. Si el origen es inmunomediado, neurogénico, inflamatorio crónico, anatómico, infeccioso o secundario a medicamentos, el lubricante puede aliviar y proteger, pero el plan debe ir más allá.
Indicaciones clínicas oficiales de Tears
De acuerdo con la información técnica entregada, Tears está indicado en:
1. Afecciones con disminución de cantidad o calidad lagrimal
El ejemplo principal mencionado es la queratoconjuntivitis seca. Esta indicación es clínicamente coherente porque en KCS hay falla de la película lagrimal y compromiso de la superficie ocular.
En perros, la KCS es una enfermedad oftálmica frecuente, y su abordaje suele apoyarse en pruebas como el test de Schirmer para cuantificar producción lagrimal. La literatura describe que el diagnóstico puede incluir Schirmer, tiempo de ruptura de película lagrimal, tinciones, evaluación de glándulas de Meibomio y otros métodos según el caso.
2. Profilaxis perioperatoria
La ficha menciona su uso en profilaxis perioperatoria cuando la secreción lagrimal está disminuida o anulada. Esto puede ser relevante en pacientes sometidos a procedimientos donde se anticipe exposición corneal, alteración temporal del parpadeo, anestesia prolongada o reducción de lubricación ocular.
La utilidad práctica está en prevenir que una córnea desprotegida termine en queratitis, erosión o úlcera. Eso sí: en cirugía, la decisión debe integrarse con el protocolo anestésico, la protección ocular intraoperatoria y el monitoreo posoperatorio. No es “una gotica y vámonos”; esto es medicina, no magia de feria.
3. Coadyuvante en tratamientos corneales
La información oficial también lo ubica como coadyuvante cuando se busca disminuir o prevenir edema y mejorar cicatrización. En este punto conviene ser especialmente prudentes: el soporte de superficie ocular es clínicamente relevante, pero si existe úlcera profunda, infección, melting, descemetocele o sospecha de perforación, un sustituto lagrimal no puede ser el eje único del manejo.
Hay evidencia en oftalmología veterinaria sobre el papel de sustitutos lagrimales en KCS, aunque no toda la evidencia se refiere a condroitín sulfato ni específicamente a Tears. Por ejemplo, un estudio prospectivo en perros con KCS evaluó gotas con ácido hialurónico como reemplazo lagrimal y observó mejoría en parámetros de superficie ocular y confort, aunque el aumento del Schirmer fue estadísticamente significativo pero no clínicamente relevante.
Relevancia de Tears para la consulta veterinaria
Tears puede tener valor en clínicas de pequeños animales por tres razones editoriales y clínicas:
1. Ayuda a estructurar el manejo de la superficie ocular
El paciente con ojo seco o córnea comprometida necesita más que un antibiótico “por si acaso”. Necesita humectación, protección, diagnóstico de causa primaria y seguimiento. Los sustitutos lagrimales forman parte del arsenal de soporte, especialmente cuando la película lagrimal está alterada.
La literatura describe que el tratamiento convencional de KCS puede incluir lubricantes oculares, lágrimas artificiales y, cuando corresponde, inhibidores de calcineurina como ciclosporina o tacrolimus, orientados a estimular producción lagrimal y modular inflamación.
2. Puede mejorar la adherencia cuando el protocolo es claro
En la práctica, muchos tratamientos oftálmicos fracasan no porque el producto sea inútil, sino porque el protocolo queda mal explicado. Frecuencia, orden de aplicación, intervalo entre colirios, necesidad de collar isabelino, limpieza de secreciones y fecha de control deben quedar claros en la historia clínica y en la instrucción al responsable del paciente.
3. Obliga a mirar la córnea con más método
Un paciente candidato a sustituto lagrimal debería pasar por una evaluación mínima: inspección ocular, test de Schirmer si se sospecha KCS, tinción con fluoresceína cuando haya sospecha de úlcera, evaluación de párpados, pestañas, parpadeo, exposición corneal, dolor y secreción.
En gatos, la deficiencia acuosa lagrimal también existe, aunque puede ser menos evidente o confundirse con otras enfermedades de superficie ocular. Un estudio retrospectivo en gatos con enfermedad de superficie ocular y valores bajos de Schirmer buscó precisamente llamar la atención sobre el papel de la prueba lagrimal en pacientes felinos con signos compatibles.
¿Qué debe evaluar el médico veterinario antes de usar Tears?
Antes de indicar Tears, el profesional debería responder al menos estas preguntas:
¿Hay producción lagrimal reducida?
El test de Schirmer sigue siendo una herramienta básica para evaluar producción lagrimal acuosa. En perros, una producción normal suele reportarse por encima de 15 mm/min en STT-1, aunque la interpretación debe hacerse junto con los signos clínicos y la especie.
¿Hay úlcera corneal?
Si hay dolor, blefaroespasmo, opacidad, secreción, antecedente de trauma, ojo cerrado o pérdida de transparencia, la fluoresceína no es opcional: es parte del mínimo decente. En KCS, Cornell University señala que pueden presentarse úlceras secundarias y que la tinción con fluoresceína ayuda a evidenciar daño corneal.
¿La alteración es cuantitativa, cualitativa o mixta?
No todo ojo seco es falta de agua. Puede haber alteraciones lipídicas, mucínicas, evaporativas, anatómicas o inflamatorias. En esos casos, el lubricante puede ayudar, pero el diagnóstico debe orientar si se requiere manejo de glándulas de Meibomio, párpados, pestañas, exposición corneal, inmunomodulación o tratamiento de enfermedad primaria.
¿Hay infección, inflamación severa o lesión profunda?
Si hay úlcera infectada, melting, descemetocele o sospecha de perforación, Tears puede ser coadyuvante, pero no el tratamiento principal. La prioridad será controlar dolor, infección, degradación corneal, inflamación y riesgo estructural, idealmente con apoyo de oftalmología veterinaria cuando el caso lo amerite.
En qué casos Tears puede no ser suficiente
Tears puede ser útil como sustituto lagrimal y coadyuvante, pero no debe sobredimensionarse. Puede no ser suficiente en:
KCS inmunomediada activa
La KCS inmunomediada requiere controlar el proceso inflamatorio de base y estimular producción lagrimal cuando sea posible. La literatura describe el uso de inmunomoduladores tópicos como parte del tratamiento convencional en perros con KCS.
Úlceras profundas o progresivas
Si la lesión corneal avanza, se profundiza o presenta signos de melting, el lubricante no resuelve el problema de fondo. En estos pacientes se debe reevaluar de inmediato y considerar remisión.
Enfermedad palpebral o exposición corneal
Entropión, ectropión, lagoftalmos, triquiasis, cilios ectópicos o mala dinámica de parpadeo pueden mantener el daño aunque se lubrique la superficie. Si no se corrige la causa mecánica, el ojo seguirá cobrando factura.
Pacientes con dolor ocular marcado
El dolor ocular intenso exige diagnóstico. Un ojo cerrado, doloroso, con secreción o pérdida de transparencia no debería manejarse únicamente con gotas lubricantes.
Casos felinos con enfermedad viral o superficie ocular compleja
En gatos, la enfermedad de superficie ocular puede tener causas distintas a las del perro, incluyendo procesos infecciosos o neurogénicos. La literatura felina ha resaltado la importancia de hacer pruebas lagrimales en gatos con enfermedad de superficie ocular, en lugar de asumir conjuntivitis simple.
Errores clínicos frecuentes que se deben evitar
1. Formular sin medir ni teñir
En oftalmología básica, “mirar por encima” no basta. Si se sospecha KCS, se debe considerar Schirmer. Si se sospecha úlcera, fluoresceína. Si el caso es complejo, remisión. La córnea no acepta manejo por intuición.
2. Usar Tears como reemplazo de un diagnóstico
Tears puede apoyar la superficie ocular, pero no diagnostica la causa. Si el paciente tiene KCS inmunomediada, infección, lesión mecánica o úlcera profunda, la lubricación sola se queda corta.
3. Ignorar el orden de los colirios
Cuando hay varios productos oftálmicos, el orden y el intervalo importan. Si se aplican todos de corrido, el último puede lavar al primero. Ese detalle parece pequeño, pero en clínica puede ser la diferencia entre un protocolo serio y una receta con tráfico de gotas.
4. No programar control
Todo paciente con superficie ocular comprometida necesita reevaluación. En KCS, el seguimiento permite verificar si la producción lagrimal cambia, si el epitelio mejora y si aparecen complicaciones.
5. No usar collar isabelino cuando hay lesión corneal
Si hay úlcera, dolor o riesgo de autotrauma, el collar isabelino no es un accesorio decorativo. Es parte del tratamiento.
6. Prometer cicatrización sin controlar la causa
Aunque la ficha mencione apoyo a la cicatrización, el médico veterinario debe evitar prometer resultados. La cicatrización corneal depende de profundidad, infección, estabilidad lagrimal, inflamación, trauma, adherencia y causa primaria.
Señales que ameritan reevaluación o remisión
Un paciente tratado con Tears o con cualquier protocolo de superficie ocular debería reevaluarse si presenta:
- Dolor persistente o aumento del blefaroespasmo.
- Secreción mucopurulenta abundante.
- Pérdida progresiva de transparencia corneal.
- Úlcera que no reduce tamaño o profundidad.
- Sospecha de melting corneal.
- Descemetocele o adelgazamiento severo.
- Signos de perforación o fuga de humor acuoso.
- Ausencia de respuesta clínica pese a adherencia.
- KCS severa con valores muy bajos o nulos de producción lagrimal.
- Paciente braquicéfalo con exposición corneal significativa.
La literatura describe que la KCS severa puede llevar a pérdida de transparencia corneal, perforaciones y pérdida visual, por lo que la progresión clínica no debe normalizarse.
Cómo integrar Tears dentro de un abordaje responsable
Una forma práctica de ubicar Tears en la clínica sería:
Paso 1. Confirmar el problema
No basta con “ojo seco probable”. Documente signos, mida producción lagrimal cuando corresponda, tiña la córnea si hay sospecha de lesión y revise anexos oculares.
Paso 2. Definir si es soporte, tratamiento principal o coadyuvante
En casos leves de lubricación deficiente, puede tener un papel central. En KCS inmunomediada, úlceras o cuadros inflamatorios, suele ser más razonable entenderlo como coadyuvante.
Paso 3. Explicar adherencia
Indique frecuencia, duración estimada, técnica de aplicación, controles y señales de alarma. Un producto oftálmico mal aplicado es casi un placebo con frasco bonito.
Paso 4. Reevaluar con criterio
Evalúe confort, secreción, hiperemia, brillo corneal, tinción, producción lagrimal y evolución de la lesión. Si no mejora, ajuste. La córnea no se maneja con fe; se maneja con control.
Consideración ética y regulatoria
El uso de este producto debe realizarse bajo criterio del médico veterinario, de acuerdo con la evaluación clínica del paciente y la normativa vigente en cada país.
Además, aunque Tears esté formulado para caninos y felinos según la información oficial, cada caso debe evaluarse individualmente: especie, edad, enfermedad de base, medicación concurrente, tipo de lesión ocular, riesgo de infección, adherencia del cuidador y disponibilidad de seguimiento.
Preguntas frecuentes
¿Qué es Tears de Labyes?
Tears es un sustituto lagrimal veterinario para perros y gatos, formulado con Condroitín Sulfato “A” al 20 %. Está orientado a humectar y lubricar la superficie ocular en casos de disminución de cantidad o calidad lagrimal, como la queratoconjuntivitis seca.
¿Tears sirve para queratoconjuntivitis seca?
Sí, la información oficial lo menciona como indicado en afecciones caracterizadas por disminución de secreción lagrimal, incluyendo KCS. Sin embargo, en KCS el veterinario debe identificar la causa y decidir si se requieren otros tratamientos como inmunomoduladores, antimicrobianos, antiinflamatorios u opciones quirúrgicas según el caso.
¿Puede usarse solo?
Puede usarse solo en algunos contextos de humectación según criterio profesional, pero en enfermedad corneal activa, KCS inmunomediada, úlceras o procesos infecciosos suele ser más prudente considerarlo coadyuvante. La decisión depende del diagnóstico.
¿En qué especies se usa Tears?
Según la información oficial, Tears pertenece a la línea oftálmica para caninos y felinos.
¿Cuándo se debe reevaluar el caso?
Debe reevaluarse si hay dolor persistente, secreción, empeoramiento de opacidad corneal, úlcera que no mejora, sospecha de melting, baja adherencia o ausencia de respuesta clínica.
Tears de Labyes humecta la superficie ocular en pacientes con alteraciones de la secreción lagrimal
Tears de Labyes puede ocupar un lugar clínicamente útil como sustituto lagrimal con condroitín sulfato en perros y gatos, especialmente cuando el objetivo es mejorar la humectación de la superficie ocular en pacientes con alteraciones de la secreción lagrimal o como apoyo en tratamientos corneales.
Su mayor valor no está en presentarlo como solución universal, sino en integrarlo correctamente dentro de una medicina oftálmica ordenada: medir, teñir, clasificar, tratar la causa primaria, proteger la córnea, educar sobre aplicación y reevaluar.
En una clínica veterinaria moderna, el sustituto lagrimal no es “la gota suave” que se manda para salir del paso. Es una herramienta de soporte que, bien indicada, puede ayudar a proteger una estructura tan delicada como decisiva: la córnea.


