Este caso emblemático, ocurrido en julio de 2018 en la ciudad de Medellín, mostró los avances médicos en rinoplastias. Hablamos con el especialista que estuvo a cargo de este procedimiento.

Por: Sebastián Aguirre Eastman 
Fotos: Cortesía Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad de Antioquia.

El cirujano Camilo López ya había terminado el turno, pero aún se encontraba en el Hospital Veterinario de la Universidad de Antioquia. Recuerda que era tarde y se alistaba para salir del trabajo cuando llegó Princesa con su nariz destrozada.

Su vida no corría peligro e incluso el procedimiento podía esperar y Princesa habría podido seguir respirando, pero sin su nariz reconstruida, pues por el estado en que se encontraba existía el riesgo de que el tejido que permanecía atado a su cuerpo se desprendiera en su totalidad.

Este, según Camilo, fue uno de los retos técnicos más delicados de la rinoplastia de la que fue objeto la mascota.

“Si no realizábamos el procedimiento en el mismo instante, el tejido podía no vascularizarse (es decir la irrigación y el crecimiento de las venas) y se generaría una necrosis que obligaría a retirar toda la nariz” añade Camilo López

La otra situación que recuerda, es que fue una intervención en la que se conjugaron la reconstrucción de la nariz y su funcionalidad.

“En esa parte están los cornetes nasales y si suturábamos de una manera indebida, podíamos provocar una obstrucción del paso del aire hacia las partes posteriores, entonces realmente podría haber sido algo estético pero no funcional”, señala el especialista.

El caso

La Universidad de Antioquia reportó el día en que Princesa ingresó al establecimiento que “aunque sus condiciones eran estables, esta perrita de un año de vida fue sometida a un procedimiento quirúrgico que permitiría el correcto funcionamiento de sus vías respiratorias las cuales, al ingresar a urgencias el 4 de julio, presentaban un traumatismo en los tejidos blandos y que comprometía los cornetes nasales”.

El cirujano López, advierte que en su oficio no es común que les lleguen casos de este tipo, pero en su preparación aprenden a realizar un manejo delicado de los tejidos y a tener muy clara la anatomía de sus pacientes, de modo que los resultados que consigan en sus intervenciones sean los que espera el paciente y su propietario.

“Teniendo clara la anatomía, es mucho más sencillo hacer que una reparación sea estética y funcional a la vez. Lo más probable, de no haber sido así, es que hubiésemos fallado en la atención de Princesa. No queríamos que fuera solo saturar y ya”.

Luego de la cirugía, la Universidad informó que Princesa ingresó a la Unidad de Cuidados Especiales y durante tres días estuvo en tratamiento fuera de peligro con el personal de hospitalización, de acuerdo con el Director de Hospitalización, Damián Gutiérrez.

El seguimiento

Fotos: Cortesía Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad de Antioquia.

Tras la operación, Camilo y su equipo estuvieron pendientes de la evolución en la recuperación de Princesa durante los dos o tres primeros meses. En esta fase se fijaron en que el proceso hubiese sido satisfactorio y que no se generara una cicatrización que impidiera que la función de la nariz fuese completa.

“Evidenciamos que la mascota estaba en perfectas condiciones y que llevaba su vida común y corriente, corriendo, jugando, respirando normal, sin complicaciones. Hasta ese momento hicimos seguimiento”, cuenta Camilo, quien en la actualidad se encuentra haciendo una pasantía en México

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