Un día tienes un sueño que llena de grandeza tu pensamiento, principios éticos innegables acompañados de buenas intenciones, llegan los objetivos personales que te conducen a retos desmedidos absolutamente alcanzables en tus capacidades.

Ingresas a una de las profesiones más complejas en su aprendizaje y desempeño, pero de las más nobles que configura el soporte absoluto del bienestar del hombre como ser y en su salud en todo el planeta; la medicina veterinaria.

Cargado de sueños e ilusiones comienzas una maratón de aprendizaje que te conduce a un nuevo sueño -lograr ser un gran profesional y aplicar ciencia a tu sueño-. El problema radica cuando sueñas tan grande en un país que ha dejado de prepararse para abrazar tan hermosa labor y que al mismo tiempo espera tanto de los profesionales sin brindar tan solo las herramientas básicas para su desarrollo. Sin embargo, contra viento y marea y con metas fijas, los profesionales de la salud animal aferrados a ese sueño de grandeza, luchan por mantener la dignidad y el derecho a desarrollar esa gran pasión como lo es nuestra profesión.

Una vez te entregan el título profesional y recibes tu tarjeta profesional, intentas aportarle al país respetando la ley, pero ahí es donde inicia el calvario. Te diriges a la Cámara de Comercio de tu ciudad, en donde la norma dice que si sólo haces actividades concernientes a tu profesión no requieres Cámara de Comercio denominadas actividades no mercantiles y profesiones liberales bajo la clasificación industrial internacional CIIU Rev 4, figura el código 7500 correspondiente a la descripción de “actividades veterinarias”, en atención a lo dispuesto en el numeral 5 artículo 23 del código de comercio en concordancia con lo señalado en la circular única de la superintendencia de industria y comercio, las personas naturales que de manera exclusiva desarrollen profesionalmente esta actividad NO DEBERÁN ESTAR INSCRITAS EN CÁMARA DE COMERCIO, sin embargo las Secretarias de Salud exigen la Cámara de Comercio a los establecimientos que están enmarcados en esta norma.

Posteriormente te diriges a sacar tu RUT, prenda de garantía que indica que vas por buen camino en tu carrera por formalizar tu labor; entras a las oficinas y te piden la Cámara de Comercio que debe ser ajustada, vas a la Cámara de comercio, pones la queja y te vuelven a explicar el párrafo anterior. Te regresas a sacar tu RUT y te responden “lo que pasa es que está en el sistema y no lo podemos modificar”.

El Médico Veterinario de corazón nunca se vence ante las adversidades, así que continuas con tu meta ¡SER LEGAL!, así es como inicias nuevamente una travesía hacia la Secretaria de Salud a sacar los permisos respectivos, entras a la entidad y te solicitan la Cámara de Comercio y el Registro ICA, por lo cual vuelves a explicar y te responden tan solo el Registro ICA mientras hacen las averiguaciones pertinentes.

Con la frente en alto y convencido de que finalmente encontraste la punta del hilo, te diriges al ICA, ingresas a las oficinas y de repente el funcionario te responde: “Lo que pasa Doctor es que para que yo pueda darle el registro ICA, usted debe tener el aprobado de La Secretaria de Salud y uso de suelos”. Agachas la cabeza, frunces el ceño y te diriges nuevamente a la Secretaria de Salud, pero antes de entrar piensas: “llevo meses en esto y nadie me da una respuesta concreta, mis hijos necesitan de mi trabajo, cómo puedo ser legal en mi país si para obtener un aprobado de la Secretaria de Salud necesito tener mi empresa pero para tener mi empresa primero debo tener todo lo que me exigen, ¿Y si me dan el registro ICA me deben pasar a Actividades Veterinarias registro CIIU 7500 que contradice todo lo que me solicitan?

Así que te arriesgas, tomas la decisión en contra de tu propia voluntad con el fin de continuar y luchar por lo que llevas soñando desde hace mucho tiempo. Das el segundo paso, tu mamá desocupa su sala, saca su secador, mesa de planchar, te presta su lavadero y con el amor de toda mamá, llama a todas sus amistades y así es como comienza un agresivo marketing que siempre funciona pero que tú crees que es por ti y por todo lo que sabes y has logrado hasta el momento. Con sacrificio consigues tu primera mesa de consulta y adecuas el establecimiento tal como lo has soñado, llegan los primeros impulsadores y hacen más fuerte tu sueño llenando tu establecimiento de mercancía que quedas debiendo pero que de una u otra forma le da comienzo a tu vida empresarial.

Traicionando tu ética y tus principios por ser ilegal, intentas recomponerte y piensas de nuevo en realizar los procesos pertinentes para cumplirle al país, te diriges a la Alcaldía y te dicen: “su local se encuentra fuera del POT, razón por la cual usted no puede adelantar su actividad en ese lugar, esa zona es de uso residencial” a lo que tu respondes: “señorita pero si a mi alrededor hay toda clase de locales comerciales” y como siempre la respuesta será: “lo siento señor es lo que me dice el sistema”.

Meditabundo piensas que si sacas todos los papeles de la Secretaria de Salud eso te podrá ayudar, así que te diriges a la Secretaria de Salud y solicitas la visita a tu establecimiento y revisan:

  • Tarjeta Profesional.
  • Representante legal. » Normas SG SST: “¿no lo tengo que es eso?” (implementación entre 2 a 4.5 millones más el mantenimiento anual entre 300 a 400 mil al año)
  • Permiso de vertimientos: “¿no lo tengo que es eso?” (costo de evaluación de parámetros entre 5 a 12 millones de pesos al año) según cotizaciones que llegaron a VEPA en adelanto de labor gremial.
  • 3 hojas de seguridad de las sustancias empleadas: “¿no lo tengo que es eso?” “Si mire, usted tiene alcohol tómele una foto al embace y ponga la foto en una carpeta”.
  • 4 comprobantes de gestor externo, actas de tratamiento y disposición final: “¿no lo tengo que es eso?” y uno trata de explicar diciendo: “pero mire es que hoy estoy abriendo” y el inspector responde: “ah no sé, si no lo tiene debo reportarlo a la entidad ambiental (y eso tiene multa o cierre de su establecimiento) y además debe mostrarme que le hizo auditoria a esa empresa”.
  • Contrato con gestor de residuos: “¿no lo tengo que es eso?” y con la recursividad que nos caracteriza a los colombianos decimos: “pues aquí pasa la basura todos los miércoles yo no sé si eso sirva” y el comprensivo inspector responderá: “ah sí tiene, sigamos”.
  • Soporte de vacunas del personal manipulador: “¿no lo tengo que es eso?” Además, ¿Cuáles vacunas si ni siquiera la profesión tiene derecho a riesgos laborales acordes a nuestra labor?
  • Soporte de exámenes del personal que manipula los residuos: “¿no lo tengo que es eso?” Aquí sólo trabajo yo “¿no los tiene?” cuestionará el inspector (70 mil pesos promedio exámenes en entidad avalada por persona)

Ahora el inspector da su dictamen

“Bien Doctor antes de comenzar la visita oficial y lo que me compete a mi como autoridad sanitaria le voy a hacer unas preguntas” mientras tú cuestionas lo que vendrá:

– ¿Usted tiene registro ICA? (Entre 80 y 130 mil más o menos)

– ¿Bomberos? (dependiendo del área parte de 60 mil pesos en adelante para un local promedio 128 mil pesos)

– ¿Seguridad social y ARL de sus empleados? (3.9 millones de pesos a razón de salario mínimo año laborado por persona)

– ¿Industria y comercio? (100 mil pesos promedio en bajos promedios de ingresos)

– ¿Guía PGIRASA? (3.5 millones de pesos promedio año su mantenimiento)

– ¿Lavado de tanques y control roedores? (160 mil pesos año promedio cada 6 meses)

“Ahora si Doctor vamos a comenzar el acta de visita…” Y en desespero por tantos requerimientos no cumplidos, tú preguntas: “pero ¿usted ya visitó la clínica que está a dos calles de aquí? ¿acaso ellos tienen todo?”

Y la respuesta es sorprendente: “No señor, a él no lo podemos visitar porque él no es profesional, no tiene tarjeta profesional, ni ningún otro documento que lo acredite como legal, ¡así que no podemos hacer nada!”

Como gremio comprendemos que por el bienestar de la profesión se debe regular el ejercicio, sin embargo carecemos de un Ministerio o entidad del Estado que nos reconozcan como propio, que reconozcan nuestra labor, pues nos imponen normativas de otras profesiones o labores no profesionales, lo cual impide un mejor desarrollo de nuestra profesión y que podamos asumir de manera adecuada el rol que nos entrega el país como garantes de la salud pública de los colombianos.

LA SUMA TOTAL DE LO POCO QUE SE HA NOMBRADO EN ESTE ARTÍCULO DA UN TOTAL DE 25 MILLONES DE PESOS ANUALES PARA UN ESTABLECIMIENTO PEQUEÑO.

Así de grandes son los retos que encontramos después de más de 100 años de existencia como profesión formal en el país y más de 34 años de labores de quienes debían representarnos por LEY y establecer las reglas de juego para todos los profesionales MV, MVZ Y Z del país.

VEPA como agremiación netamente académica, ha impactado positivamente en las competencias de su ejercicio gremial en el país por más de 50 años, en medio de su amplia labor ha evidenciado desde la parte práctica del ejercicio profesional el sinnúmero de falencias que existen dentro de ella, es así como uno de sus capítulos como lo es VEPA Boyacá le hace frente a las agresiones al ejercicio profesional de múltiples grupos animalistas con estructuras locales, regionales y nacionales que pretenden someter a la profesión y a la población nacional a su ideas sin sustento técnico, generando grandes riesgos a la salud pública. Debido a estas falencias, nace LABOR NACIONAL VEPA, la cual busca que nosotros los profesionales seamos reconocidos por el Estado y que nos brinden una normativa acorde y considerada a nuestro ejercicio, dado que en el ámbito académico ya somos una gran fuerza en crecimiento y reconocimiento internacional.

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