Glendys Lorduy: la patología veterinaria como brújula para entender la enfermedad

En el Congreso VEPA Costa Norte, Pet Industry conversó con la médica veterinaria y patóloga Glendys Lorduy sobre el valor clínico de la anatomopatología, el reto de enseñar cáncer en medicina veterinaria y la importancia de interpretar mejor las lesiones en pacientes felinos.

En medicina veterinaria, no todo diagnóstico empieza con una respuesta. Muchas veces empieza con una lesión, una muestra, una sospecha clínica y una pregunta que incomoda: ¿qué está pasando realmente en este paciente?

Ahí aparece la patología veterinaria, una disciplina que no siempre se roba los reflectores de la consulta diaria, pero que puede ser determinante para comprender la enfermedad, orientar decisiones clínicas y darle mayor precisión al manejo de los pacientes.

En el marco del Congreso VEPA Costa Norte, realizado en Barranquilla, Pet Industry al Aire conversó con la Dra. Glendys Lorduy, médica veterinaria, docente y especialista en anatomopatología veterinaria, quien participó como speaker del evento con conferencias enfocadas en neoplasias felinas.

Su historia profesional tiene una característica clara: no llegó a la patología por casualidad, sino por una inquietud que fue creciendo desde el pregrado.

De la clínica a la patología: cuando el diagnóstico se vuelve vocación

La Dra. Lorduy es médica veterinaria zootecnista egresada de la Universidad de Córdoba, institución que reconoce como su alma mater. Desde su etapa universitaria, la patología empezó a llamarle la atención, aunque en ese momento todavía no dimensionaba por completo el alcance de esa disciplina.

Al graduarse y comenzar a ejercer en clínica, descubrió algo que muchos profesionales también enfrentan en algún punto de su carrera: la consulta diaria no la llenaba del todo. No era falta de compromiso con los pacientes, sino una señal vocacional más profunda.

Su interés estaba en entender la enfermedad desde adentro.

Por eso decidió avanzar hacia la especialización en anatomopatología veterinaria en la Universidad Nacional de Colombia, donde encontró, según sus propias palabras, “el maravilloso mundo de la patología”.

Hoy su agenda combina tres frentes clave para la industria veterinaria: la docencia, el diagnóstico y la formación de nuevas generaciones. Actualmente trabaja como docente en la Universidad San Martín, donde dicta anatomía, patología general y patología sistémica. También participa en procesos académicos en la Universidad UCA en Cartagena, en áreas como histología y patología.

Además, lidera un laboratorio de diagnóstico en patología veterinaria, donde realiza análisis de citologías, biopsias e incluso necropsias.

Dicho en idioma empresarial: su trabajo está en una zona estratégica del ecosistema veterinario. Conecta la academia, el diagnóstico especializado y la toma de decisiones clínicas.

¿Qué necesita un buen patólogo veterinario?

Para la Dra. Lorduy, la respuesta no tiene adornos innecesarios: estudiar, prepararse y tener pasión.

La patología exige una mirada rigurosa. No se trata solo de ver una lesión, sino de interpretarla. Entender qué significa una alteración macroscópica, qué ocurre a nivel microscópico y cómo se conecta todo eso con la fisiopatología del paciente.

En sus palabras, el patólogo debe “enamorarse del paciente y de las lesiones”. Puede sonar poético, pero en realidad es bastante técnico. Porque detrás de una muestra hay un animal, un clínico esperando orientación y una familia que necesita respuestas.

La patología permite entender enfermedades que aparecen todos los días en la clínica. Y ese punto es clave para médicos veterinarios, directores de clínicas y gerentes de centros médicos: el diagnóstico especializado no debe verse como un lujo, sino como una herramienta para elevar el estándar de atención.

Una biopsia bien tomada, una citología correctamente interpretada o una necropsia bien documentada pueden cambiar la conversación clínica. También pueden mejorar la relación con el cliente, porque permiten explicar con mayor claridad qué ocurre, cuál es el pronóstico y qué decisiones tienen más sentido.

El cáncer felino como desafío clínico y pedagógico

Durante su participación en el Congreso VEPA Costa Norte, la Dra. Lorduy abordó temas de alta relevancia para la medicina felina: las implicaciones clínicas del carcinoma escamocelular en gatos y el carcinoma mamario felino.

Su enfoque no se quedó únicamente en nombrar la enfermedad. El valor de su conferencia estuvo en conectar la clínica con la interpretación patológica.

¿Qué significa observar una lesión ulcerativa?
¿Qué puede estar indicando una lesión costrosa?
¿Qué información aporta la histopatología en una neoplasia?
¿Cómo se ve clínicamente un carcinoma mamario felino y qué debe entender el médico veterinario al respecto?

Estas preguntas son fundamentales porque, en cáncer, la apariencia externa de una lesión puede ser apenas la punta del iceberg. Y ya sabemos que los icebergs no suelen traer manual de instrucciones pegado al lado.

Para la Dra. Lorduy, hablar de cáncer y neoplasias siempre representa un desafío, especialmente en la docencia. Es un tema complejo, multifactorial y, para muchos estudiantes, difícil de comprender en un primer acercamiento.

Por eso insiste en explicarlo de manera sencilla, sin perder rigurosidad. Ese equilibrio es vital en la formación veterinaria: hacer comprensible lo complejo sin volverlo superficial.

La patología también educa al clínico

Uno de los mensajes más poderosos de esta conversación es que la patología no debería verse como una especialidad distante de la clínica diaria.

Al contrario, puede ser una aliada directa del médico veterinario general, del especialista, del cirujano, del oncólogo, del dermatólogo y de todo equipo que necesite tomar mejores decisiones.

En la industria de animales de compañía, donde cada vez se habla más de medicina basada en evidencia, protocolos, especialización y experiencia del cliente, la anatomopatología tiene un lugar estratégico.

Para las clínicas veterinarias, invertir en mejores procesos diagnósticos puede traducirse en:

  • Decisiones terapéuticas más precisas.
  • Mejor comunicación con las familias de los pacientes.
  • Mayor respaldo técnico frente a casos complejos.
  • Construcción de confianza profesional.
  • Trabajo colaborativo entre clínicos, especialistas y laboratorios.

En otras palabras: la patología no solo mira tejidos. También ayuda a construir criterio.

Formación continuada: una responsabilidad profesional

Al cierre de la entrevista, la Dra. Lorduy dejó un mensaje claro para los colegas veterinarios de Colombia: participar en congresos, encuentros académicos y espacios de actualización no es un lujo, sino parte del ejercicio profesional.

Eventos como el Congreso VEPA Costa Norte permiten que médicos veterinarios, docentes, especialistas, empresarios y estudiantes se encuentren alrededor del conocimiento. Allí se actualizan, discuten casos, conocen nuevas miradas y fortalecen redes profesionales.

La doctora lo resumió con una frase sencilla y poderosa: todos los días se aprende algo nuevo.

Y en una industria que avanza tan rápido, ese mensaje tiene mucho peso. La medicina veterinaria de animales de compañía está exigiendo cada vez más profundidad técnica, más criterio diagnóstico y más capacidad de explicar con claridad lo que ocurre en cada paciente.

La patología veterinaria, aunque muchas veces trabaja detrás del escenario, es una de esas áreas que ayudan a que la medicina avance con más precisión.

Porque al final, entender una enfermedad no empieza solamente con tratarla. Empieza con saber leer sus señales.

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