Bonnat pone sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿de dónde viene realmente la comida de perros y gatos?
En el Congreso VEPA Costa Norte, la doctora Luz Stella Gallego, gerente comercial de Bonnat, llevó la conversación más allá de la etiqueta “natural”: habló de producción orgánica, trazabilidad, bienestar animal y del nuevo criterio que deberían tener médicos veterinarios y empresarios al recomendar alimentos para animales de compañía.
Una marca no solo compite por ingredientes: compite por coherencia
En la industria de animales de compañía, hablar de alimentos naturales se volvió común. Tan común, que el término corre el riesgo de perder fuerza si no se acompaña de una pregunta más profunda: ¿qué tan natural es realmente la materia prima que llega al plato de un perro o un gato?
Esa fue la provocación que dejó la doctora Luz Stella Gallego, gerente comercial de Bonnat, durante su participación en Pet Industry al Aire, en el marco del Congreso VEPA Costa Norte, realizado en Barranquilla.
La conversación no se quedó en el portafolio, ni en el discurso clásico de marca. Gallego llevó el tema a un terreno más estratégico para médicos veterinarios, pet shops, distribuidores y empresarios del sector: la diferencia entre vender un alimento con ingredientes naturales y representar una propuesta basada en sistemas de producción orgánica.
Porque una cosa es decir que un alimento contiene pollo, huevo o salmón. Otra muy distinta es preguntarse cómo fue producido ese pollo, de dónde salió ese huevo, cómo fue criado ese salmón y bajo qué condiciones llegó esa proteína a convertirse en materia prima.
Ahí es donde Bonnat quiere abrir una conversación de mayor valor.
Natural no siempre significa orgánico
Uno de los puntos más potentes de la entrevista fue la distinción entre lo natural y lo orgánico.
En el mercado, muchos responsables de animales de compañía asocian “natural” con comida preparada en casa: pollo, huevo, zanahoria, brócoli, carne o recetas encontradas en internet. Pero para Gallego, esa lectura se queda corta.
La pregunta de fondo no es únicamente si el ingrediente parece natural. La pregunta real es: ¿ese ingrediente proviene de un sistema de producción responsable, regulado y certificado?
Un huevo puede ser natural. Pero no es lo mismo un huevo proveniente de una gallina sometida a estrés productivo que uno de una gallina criada bajo mejores condiciones. Una pechuga de pollo puede parecer saludable. Pero no es lo mismo hablar de una proteína de origen industrializado que de una materia prima proveniente de sistemas donde se respeta mejor el ciclo de vida del animal.
En palabras de negocio: el consumidor ya no solo compra composición nutricional; empieza a comprar historia de origen, ética productiva y confianza.
Y ahí hay una oportunidad enorme para la industria.
La conversación que el médico veterinario debe liderar
La doctora Gallego dejó un mensaje claro para los médicos veterinarios: cuando un cliente diga que está preparando comida en casa porque quiere algo “más natural”, el profesional no debería quedarse solo en advertir sobre balance nutricional.
También debería preguntar:
¿Con qué calidad de ingredientes está preparando esa dieta?
Porque si el objetivo es ofrecer algo más sano, pero la materia prima viene de sistemas sin control, sin trazabilidad o sin criterios orgánicos, la promesa puede quedarse a mitad de camino.
Ese punto es especialmente relevante para la clínica veterinaria moderna. Hoy el médico veterinario no solo debe hablar de proteína, grasa, fibra o palatabilidad. También debe estar preparado para orientar sobre conceptos que el consumidor ya está escuchando en el mundo humano: origen de los ingredientes, producción sostenible, bienestar animal, trazabilidad y coherencia de marca.
La consulta nutricional, bien manejada, puede convertirse en un espacio de educación de alto valor. No para meterle miedo al cliente, sino para ayudarle a tomar decisiones más completas.
Dicho sin anestesia: si el veterinario no lidera esta conversación, la va a liderar Google, TikTok o el vecino que “sabe mucho porque tuvo perros toda la vida”.
El salmón como ejemplo de trazabilidad
Gallego usó un ejemplo muy gráfico: el salmón.
En la industria se habla mucho del omega 3 derivado del salmón. Pero la calidad de ese aporte no depende solo de mencionar el ingrediente en la etiqueta. También depende del sistema de crianza, la alimentación del pez y el entorno donde se desarrolló.
Un salmón criado en sistemas más abiertos, con mayor acceso a elementos naturales de su alimentación, no representa lo mismo que un salmón criado en condiciones cerradas, con poca movilidad y alimentación forzada.
El punto no es satanizar un sistema productivo, sino entender que la materia prima tiene historia.
Y esa historia puede impactar la percepción de valor de una marca.
Para pet shops y distribuidores, esto es clave. Porque cuando el equipo comercial entiende el origen del producto, deja de vender “un concentrado más” y empieza a vender una categoría con argumento.
Ahí es donde el discurso cambia:
No es solo “tenemos alimento natural”.
Es: “trabajamos con una marca que construye su propuesta desde la producción orgánica y la trazabilidad de sus materias primas”.
Eso suena distinto. Y vende distinto.
Bonnat y la promesa de buena naturaleza
Según explicó Gallego, Bonnat nace de una idea sencilla pero poderosa: buena naturaleza.
Pero lo interesante de la marca es que esa promesa no se plantea únicamente desde lo emocional. La conversación apunta a una coherencia entre nombre, concepto y sistema de producción.
La gerente comercial explicó que Bonnat es un alimento natural y orgánico, con producción europea y con plantas que trabajan con granjas certificadas. Es decir, una propuesta que busca respaldar su discurso desde el origen de las materias primas y no únicamente desde la comunicación publicitaria.
Ese enfoque es relevante porque el mercado está entrando en una etapa más exigente. Ya no basta con poner palabras verdes en un empaque. El consumidor —y especialmente el profesional veterinario— empieza a pedir más fondo.
¿Qué significa natural?
¿Qué significa orgánico?
¿Qué certificaciones hay detrás?
¿Qué tipo de producción respalda el producto?
¿Qué historia puede contar el asesor en el punto de venta?
Las marcas que no puedan responder esas preguntas van a quedar compitiendo solo por precio, exhibición o promoción. Y ese es un partido peligroso.
Una oportunidad para pet shops y clínicas veterinarias
Para los empresarios de la industria, la conversación con Bonnat deja una lectura comercial importante: las categorías premium no se venden únicamente desde el empaque; se venden desde la educación.
Un alimento con concepto orgánico necesita una venta consultiva. No basta con ponerlo en el lineal y esperar que el cliente entienda por qué cuesta más o por qué debe considerarlo.
El equipo del pet shop debe saber explicar:
- La diferencia entre alimento natural y producción orgánica.
- El valor de las materias primas trazables.
- La importancia del bienestar animal en la cadena de producción.
- La coherencia entre alimentación, sostenibilidad y salud.
- La razón por la cual el precio no se compara solo por kilo, sino por propuesta de valor.
En clínica veterinaria ocurre algo similar. Si el médico veterinario recomienda un alimento de este tipo, debe poder explicar el concepto con claridad, sin sonar comercial, pero tampoco dejando que el cliente reduzca la decisión a “ese es más caro”.
La clave está en traducir complejidad en confianza.
El reto: formar mejor al canal
Bonnat tiene una oportunidad clara: formar al canal.
Si la marca quiere diferenciarse por producción orgánica, bienestar animal y origen de materias primas, el trabajo no puede quedarse en la presencia en congresos. Debe convertirse en una narrativa permanente para asesores, médicos veterinarios, distribuidores y empresarios.
Esto implica materiales claros, capacitaciones, comparativos, casos de uso, preguntas frecuentes y herramientas comerciales que ayuden a explicar el concepto en menos de un minuto.
Porque el consumidor final no siempre llega preguntando por sistemas de producción. Muchas veces llega preguntando por digestibilidad, piel, pelo, heces, palatabilidad o precio. El trabajo del profesional es conectar esa necesidad inmediata con una conversación más profunda sobre calidad, origen y coherencia nutricional.
Ahí está el verdadero valor.
Barranquilla como escenario para una conversación de fondo
El Congreso VEPA Costa Norte fue más que un punto de exhibición para Bonnat. Fue una vitrina para poner en discusión hacia dónde está caminando la nutrición de animales de compañía.
La presencia de la marca en este tipo de eventos permite que médicos veterinarios y empresarios conozcan el portafolio, pero sobre todo que entiendan el concepto detrás del producto.
Y ese es un diferencial importante. Porque en un mercado saturado de promesas, las marcas que logren educar mejor serán las que más confianza construyan.
Bonnat no está proponiendo solo una croqueta. Está proponiendo una conversación: pensar el alimento desde el origen, desde la producción y desde la responsabilidad de quienes hacen parte de la cadena.
El futuro será más exigente con las marcas
La industria de animales de compañía en Colombia está madurando. Los consumidores preguntan más. Los médicos veterinarios exigen más respaldo. Los pet shops necesitan diferenciarse. Y las marcas ya no pueden esconderse detrás de palabras bonitas.
“Natural” puede llamar la atención.
“Orgánico” puede abrir una categoría.
Pero la coherencia es lo que construye confianza.
La conversación con Luz Stella Gallego deja una idea potente para el sector: si queremos hablar de bienestar en perros y gatos, también debemos hablar del bienestar, la trazabilidad y la calidad de los sistemas que producen sus ingredientes.
Porque el alimento no empieza en el plato.
Empieza mucho antes.
Empieza en la granja, en el origen de la materia prima, en la forma como se produce y en la responsabilidad de la marca que decide qué historia quiere poner dentro de cada empaque.

