Por: Dr. Fabián López Forero Abogado Universidad Santo Tomás Especialista en Derecho Comercial Universidad del Rosario Socio y Director Jurídico de Táctica Consultoría Corporativa

En muchas ocasiones hemos escuchado la palabra pagaré en múltiples escenarios, pero en realidad pocas veces nos hemos detenido a averiguar cuáles son sus usos o beneficios, si tienen alguna relevancia en la vida cotidiana o si en algún momento pueden servir como alguna alternativa en el desarrollo de un negocio o de una actividad comercial.

Si nos pusiéramos a revisar su definición jurídica en los buscadores de internet, seguramente encontraríamos cosas como: “El pagaré es un título valor con contenido crediticio, a través del cual una persona se obliga a pagar incondicionalmente una suma determinada en una fecha establecida”; una definición compleja y difícil de entender para muchos comerciantes. Pero pese a ello, su utilidad puede resultar más atractiva que su definición.

Para entender mejor el asunto, sin recurrir a términos jurídicos técnicos, podemos definir el pagaré simplemente como un documento mediante el cual una persona o una empresa se compromete a pagarle a otra, una suma de dinero en una fecha establecida. Para aterrizar este concepto a nuestra realidad y entenderlo mejor, podríamos poner el siguiente ejemplo:

El día 20 de marzo del 2020, Juan le presta $100.000 pesos colombianos a Pedro, quien a través de un pagaré, se compromete a pagarle los $100.000 pesos más los intereses que por ley están permitidos dentro de 2 meses, en este documento se incorpora una promesa incondicional en la que Pedro se obliga a pagarle a Juan la suma de $100.000 pesos, para el día 20 de mayo. Si llega la fecha de vencimiento del pagaré y Pedro no le ha pagado a Juan la suma adeudada, Juan podrá acudir ante un Juez de la república para que le ordene a Pedro responder por su obligación, incluso con el embargo, secuestro y remate de los bienes que tenga a su nombre.

Como puede notarse en el ejemplo, dentro del documento (pagaré), se describe quién es el deudor, el acreedor, el valor o suma que se debe pagar y la fecha en la que debe hacerse el pago. No obstante, aunque esta figura del pagaré sea muy recurrente en nuestra cotidianidad comercial, para que este documento realmente cumpla perfectamente con su función, dentro de la normatividad colombiana, más exactamente en el Código de Comercio, se establecen sus requisitos generales y especiales para su existencia y validez, que no pueden desestimarse para lograr su real efectividad.

Lo anterior quiere decir que es necesario asesorarse jurídicamente para obtener un pagaré que reúna los requisitos que la ley exige, existen cientos de formatos en internet e incluso en las papelerías que no están bien elaborados o les hace falta algún requisito y por lo tanto ese documento no tendrá validez para su eventual cobro. Cuando un abogado se ciñe a las normas y elabora correctamente un pagaré, este se convierte en una herramienta sumamente útil al momento de lograr que una persona natural o jurídica respalde una obligación independientemente del negocio jurídico o comercial que se celebre.

¿Cómo utilizarlo en su empresa?

Trasladándonos al campo de la veterinaria y la zootecnia, vemos que son áreas en las cuales continuamente existen relaciones comerciales importantes, ya sea de intervenciones quirúrgicas, venta de productos, prestación de servicios, asesorías y demás negocios del día a día. Por ello, debe contemplarse la idea de utilizar el pagaré como un instrumento clave que puede garantizar cualquier tipo de obligación que surja con el cliente, pues es un documento que respalda el pago de una obligación sin importar cuál sea su naturaleza.

En un alto porcentaje de casos, la fuerza vinculante que crea el pagaré entre las partes es tal, que únicamente se conserva el documento como una garantía para el pago, pues el deudor por lo general no permite que se inicie una acción de cobro en su contra, él de antemano sabe que el hecho de que curse un proceso judicial en su contra implica más gastos, reportes en centrales de riesgo, enfrentarse a un proceso largo y desgastante, por lo que ponderándolo con un pago oportuno, la opción del no pago, quedaría relegada.

Actualmente en muchos mercados, actividades y negocios, se ha implementado la utilización del pagaré como el título valor por excelencia para el respaldo en el pago de obligaciones. Dentro del grupo de los títulos valores tales como la letra de cambio, los cheques y las facturas, entre otros, el pagaré sobresale por su versatilidad y contundencia para el cobro de sumas que se adeuden, hay casos en que las sumas no son determinadas, sino que después de un periodo se incrementa como ocurre en las entidades financieras que otorgan créditos y portafolios de productos que incluye varios de ellos como tarjetas de crédito y préstamos que se respaldan con un solo pagaré. Él mismo se suscribe en blanco por un deudor, junto con una carta de instrucciones para su llenado, que si se elabora acorde a lo que exige la norma, puede incorporar una suma total de cada una de las obligaciones que el deudor haya adquirido, para que se haga efectivo a través de un proceso judicial.

En vista de lo anterior, podemos afirmar que la implementación del pagaré para médicos veterinarios y zootecnistas, que esté bien elaborado y cumpla con todos los requisitos de ley, puede convertirse en una herramienta supremamente útil al momento de asegurar el pago de una obligación, tal y como se utiliza en las clínica u hospitales, donde se hace firmar al responsable un pagaré en blanco que respalde todas las obligaciones y gastos que no se hayan contemplado o que no puedan ser determinables sino hasta que se haya finalizado la labor o intervención. Este documento más allá de ser un respaldo para el pago de una o varias obligaciones, es una garantía que por su naturaleza jurídica, previene al deudor a que si no realiza su pago oportunamente, indefectiblemente se iniciará un proceso ejecutivo en su contra, acarreando no solo mayores costos sino un desgaste judicial y que en últimas, si el deudor no realiza el pago oportuno, procura el pago de las deudas así sea con los bienes que posea, mediante una orden judicial.

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