Gastroenteritis hemorrágica aguda: por qué es una urgencia clínica desde el primer minuto
La gastroenteritis hemorrágica es uno de los cuadros que más rápidamente puede deteriorar a un paciente en la práctica clínica. Su presentación suele ser súbita, intensa y, con frecuencia, alarmante para el propietario. Sin embargo, más allá del impacto visual, el mensaje clínico es claro: se trata de una urgencia médica.
El doctor Marco Leal, director del congreso Congreso CIFAV, insiste en un punto crítico para la práctica veterinaria: ante cualquier enteritis hemorrágica —con o sin vómito— el enfoque debe ser de emergencia.
No es un cuadro para “observar evolución”.
Es un paciente potencialmente inestable.
Una presentación clínica con múltiples diagnósticos diferenciales
Uno de los retos más relevantes en estos casos es que la gastroenteritis hemorrágica no es un diagnóstico único, sino un signo clínico que puede tener múltiples causas.
Entre los diagnósticos diferenciales se incluyen:
- Síndrome de diarrea hemorrágica aguda (AHDS)
- Enteropatías infecciosas
- Tóxicos
- Parasitosis severas
- Alteraciones pancreáticas
- Enfermedades sistémicas
- Coagulopatías
Este amplio espectro obliga al clínico a actuar en paralelo: estabilizar primero y diagnosticar después.
Ese orden salva vidas.
El verdadero riesgo: la deshidratación severa
Más allá de la etiología, el mecanismo fisiopatológico que determina la urgencia es la pérdida rápida de volumen intravascular.
Las hemorragias gastrointestinales agudas generan:
- Deshidratación severa
- Hemoconcentración
- Hipovolemia
- Alteración de perfusión tisular
Cuando este proceso progresa sin intervención temprana, el paciente puede evolucionar hacia complicaciones graves.
Entre ellas:
- Shock hipovolémico
- Síndrome de respuesta inflamatoria sistémica (SIRS)
- Sepsis
- Coagulopatía intravascular diseminada (CID)
Por eso, la prioridad no es el diagnóstico definitivo inicial. La prioridad es la estabilización.
El error frecuente en clínica: empezar por el medicamento
Uno de los mensajes más relevantes desde el enfoque de urgencias es evitar el impulso de iniciar tratamiento farmacológico antes de estabilizar el volumen circulante.
En gastroenteritis hemorrágica aguda, el primer pensamiento clínico debe ser:
Este paciente puede estar hipovolémico.
Y si está hipovolémico, la intervención inicial no es el medicamento. Es la fluidoterapia.
Fluidoterapia: la decisión clínica que cambia el pronóstico
La fluidoterapia temprana es el pilar terapéutico inicial.
No solo corrige la deshidratación, sino que:
- Restaura perfusión
- Previene progresión a shock
- Reduce riesgo de complicaciones sistémicas
- Permite que el resto del tratamiento sea efectivo
Retrasar esta decisión es uno de los factores que más impacta negativamente el pronóstico.
En términos prácticos, el clínico debe pensar en la gastroenteritis hemorrágica como un cuadro de estabilización urgente.
Síndrome de diarrea hemorrágica aguda (AHDS): entender el concepto
Dentro del espectro, el síndrome de diarrea hemorrágica aguda representa uno de los diagnósticos más frecuentes.
Se caracteriza por:
- Inicio súbito
- Diarrea hemorrágica profusa
- Frecuente hemoconcentración
- Pacientes previamente sanos
- Riesgo de deterioro rápido
El punto clave no es memorizar el nombre, sino reconocer el patrón clínico.
El tiempo es el factor pronóstico más importante.
Pensar como médico de urgencias
Este tipo de pacientes obliga a cambiar el modo mental del clínico.
No es consulta digestiva rutinaria.
Es medicina de urgencias.
Eso implica:
- Evaluación rápida de hidratación
- Evaluación de perfusión
- Identificación de signos de shock
- Decisión temprana de hospitalización
- Monitorización estrecha
El enfoque sistemático reduce errores y acelera decisiones críticas.
Comunicación con el propietario: parte del manejo clínico
Otro elemento clave es la comunicación.
Para el propietario, el cuadro suele ser impactante pero no necesariamente interpretado como grave. Explicar la urgencia mejora la aceptación de hospitalización y tratamiento intensivo.
Mensajes claros que ayudan:
- Puede empeorar rápidamente
- La deshidratación es el principal riesgo
- El tratamiento inicial es estabilización
- El diagnóstico completo toma tiempo
La comunicación temprana reduce fricción y mejora adherencia.
Un cambio de enfoque en la práctica diaria
El mensaje central es sencillo pero profundo: la gastroenteritis hemorrágica no es solo un problema digestivo.
Es un problema hemodinámico.
Cuando el clínico internaliza esto, cambia el orden de decisiones:
- Estabilizar
- Evaluar
- Diagnosticar
- Ajustar tratamiento
Ese orden es medicina de urgencias.
La gastroenteritis hemorrágica aguda representa uno de los escenarios donde el criterio clínico temprano tiene mayor impacto en el pronóstico.
Reconocerla como urgencia, priorizar la fluidoterapia y entender la amplitud de diagnósticos diferenciales permite reducir complicaciones y mejorar resultados.
En estos pacientes, la pregunta inicial no es qué tiene.
Es qué tan estable está. Y la respuesta define todo lo demás.





