Hill’s refuerza su apuesta clínica en Colombia con novedades para etapas tempranas y formatos más accesibles
En el Congreso de Nutrición Avanzada de Perros y Gatos, la marca presentó nuevas alternativas para pacientes jóvenes con necesidades digestivas y formatos pequeños que pueden facilitar la rotación en el canal veterinario. Detrás de esa movida hay una estrategia clara: seguir fortaleciendo la nutrición clínica especializada de la mano de Gabrica en el mercado colombiano.
En la medicina veterinaria de pequeños animales hay una verdad que cada vez pesa más en la consulta, en la hospitalización y en la conversación con el propietario: la nutrición dejó de ser un complemento para convertirse en parte del tratamiento. Ya no basta con “dar un concentrado bueno”. Hoy, hablar de soporte clínico real implica entender la etapa de vida del paciente, su condición fisiológica, el cuadro que atraviesa, la adherencia de la familia y, por supuesto, la capacidad del médico veterinario para prescribir una solución nutricional con criterio.
En ese escenario, la presencia de Hill’s en la cuarta edición del Congreso de Nutrición Avanzada de Perros y Gatos no fue simplemente protocolaria. La marca llegó con un mensaje concreto para el cuerpo médico y para el canal especializado: seguir empujando la conversación sobre nutrición basada en ciencia, mientras introduce novedades que responden a necesidades muy puntuales de la práctica clínica diaria.
Así lo resumió Catherin Gutiérrez, gerente de Asuntos Veterinarios de Hill’s, durante la entrevista realizada por Pet Industry en el marco del evento. Según explicó, este tipo de espacios son valiosos para la compañía no solo por su dimensión académica, sino también porque sirven como plataforma para presentar innovaciones relevantes al mercado veterinario. Entre ellas destacó la llegada de i/d para gatitos y cachorros y las nuevas presentaciones small bags, formatos más pequeños de referencias ya conocidas por el canal.
La señal es clara: Hill’s no solo quiere sostener su reputación científica, sino afinar su oferta para hacerla más pertinente en dos frentes decisivos del negocio veterinario actual. Primero, el manejo nutricional de pacientes jóvenes con patologías que requieren apoyo digestivo. Segundo, la necesidad comercial de contar con presentaciones que amplíen accesibilidad, prueba de producto y frecuencia de recompra.
Y en Colombia, esa estrategia no camina sola. Tiene detrás a Gabrica, distribuidor exclusivo de Hill’s en el país y actor de peso en la construcción del mercado especializado.
Un congreso que confirma hacia dónde se mueve la conversación veterinaria

Cuando una marca como Hill’s decide aprovechar un encuentro académico para presentar novedades, el mensaje va más allá del lanzamiento. Está diciendo en voz alta que entiende cómo se mueve hoy el criterio de compra en el segmento profesional: primero la evidencia, luego la recomendación, y después la venta.
Eso es clave. Porque en la medicina veterinaria moderna, sobre todo en el terreno de perros y gatos, la decisión de formular una dieta terapéutica o recomendar una línea específica depende cada vez más de la confianza clínica. Y esa confianza no se construye solo con publicidad. Se construye con presencia técnica, con vocería seria, con formación continua y con la capacidad de conectar la ciencia del producto con los dolores reales del consultorio.
La intervención de Catherin Gutiérrez va justamente en esa dirección. Al hablar de la importancia del Congreso de Nutrición Avanzada, subraya que Hill’s valora estos espacios no solo por apoyar la parte académica, sino por la oportunidad de dialogar con el gremio desde la actualización y la pertinencia clínica.
Eso tiene implicaciones comerciales importantes. Para una clínica, un hospital veterinario o un médico independiente, la relación con una marca de nutrición especializada no se define únicamente por precio o disponibilidad. También pesa la capacidad de la marca para respaldar decisiones clínicas complejas, acompañar al profesional y ofrecer soluciones para casos cada vez más segmentados.
Dicho sin rodeos: el negocio de la nutrición veterinaria premium y terapéutica se gana en la consulta, no en el anaquel.
La apuesta por i/d para gatitos y cachorros: una respuesta a una necesidad real

Uno de los anuncios más llamativos fue la llegada de i/d para gatitos y cachorros, una formulación que, según explicó Gutiérrez, incorpora la tecnología ActivBiome+ y además introduce ajustes específicos para pacientes en etapas tempranas de vida que presentan patologías y requieren apoyo nutricional.
Ese punto merece atención. Durante años, buena parte de la conversación sobre dietas terapéuticas se concentró en pacientes adultos. Sin embargo, en la práctica clínica, los cachorros y gatitos también enfrentan trastornos digestivos, procesos de recuperación, cuadros infecciosos, alteraciones de absorción, sensibilidad gastrointestinal o condiciones que exigen una dieta altamente digerible, palatable y ajustada a sus requerimientos de crecimiento.
Ahí aparece el valor estratégico del lanzamiento. No se trata solamente de “extender una línea”. Se trata de reconocer que los pacientes pediátricos tienen necesidades nutricionales distintas y que el soporte digestivo en esta etapa no puede resolverse con una fórmula genérica pensada para otro momento fisiológico.
En el caso de Hill’s, la conversación técnica alrededor de i/d ha estado ligada a la alta digestibilidad, el apoyo al sistema digestivo y la modulación favorable del entorno intestinal. La compañía destaca que su tecnología ActivBiome+ ayuda a activar el microbioma intestinal, una línea de trabajo que Hill’s ha venido reforzando dentro de su filosofía de nutrición basada en ciencia.
Para el médico veterinario, esto abre una puerta interesante: poder contar con una alternativa formulada desde la lógica clínica para pacientes jóvenes, en lugar de verse obligado a improvisar con soluciones no del todo diseñadas para esa etapa.
Y para el negocio veterinario, también hay lectura. Una clínica que maneja mejor la nutrición de apoyo en cachorros y gatitos no solo mejora el abordaje médico. También fortalece la experiencia del cliente, incrementa la percepción de especialización y puede ampliar el ticket por paciente sin que eso se sienta como venta agresiva, sino como medicina bien hecha.
Del tratamiento al valor percibido: por qué esta jugada importa en la consulta
Muchas veces el error del canal es comunicar las dietas especializadas como si fueran solo una extensión del portafolio. Y no. En un entorno de competencia creciente, inflación de costos y propietarios más informados, lo que realmente vende una dieta clínica es su capacidad de resolver o acompañar un problema concreto.
Por eso el lanzamiento de i/d para gatitos y cachorros tiene valor más allá de la ficha técnica. Le da a la clínica argumentos para prescribir con mayor precisión, y eso repercute en tres indicadores silenciosos pero decisivos:
Primero, mejora la coherencia del plan terapéutico.
Segundo, favorece la adherencia, porque el mensaje al propietario es más claro.
Tercero, refuerza la autoridad del veterinario como prescriptor integral, no solo como formulador de medicamentos.
En otras palabras, la nutrición deja de verse como “algo adicional” y pasa a instalarse en el corazón del caso clínico.
Ese cambio mental es oro puro para las empresas veterinarias. Porque cuando el cliente entiende que la dieta hace parte del tratamiento, el precio deja de competir solo contra el bulto del supermercado. Empieza a competir desde otro lugar: el de la confianza profesional, la lógica médica y el resultado esperado.
ActivBiome+: el microbioma ya no es carreta de congreso
Durante mucho tiempo, hablar de microbioma sonaba a diapositiva bonita. Hoy ya no. La salud intestinal se ha convertido en uno de los territorios más fértiles de la nutrición de precisión, y Hill’s ha venido haciendo énfasis en ese frente dentro de su discurso global.
En los materiales de producto, la marca señala que sus expertos han investigado el papel del microbioma intestinal no solo en la salud digestiva, sino también en la salud general, y presenta los prebióticos como una vía para nutrir bacterias intestinales beneficiosas.
Eso conecta con una realidad clínica evidente: el intestino ya no se mira como una tubería que hay que “desinflamar”, sino como un sistema complejo donde digestión, inmunidad, absorción y bienestar general están profundamente conectados.
Para el médico veterinario, ese marco científico permite explicar mejor por qué una dieta terapéutica o de soporte digestivo puede ser parte crítica del manejo. Para el empresario veterinario, además, representa una ventaja comercial: vender mejor no es hablar más duro, sino traducir mejor la ciencia en beneficios comprensibles para el cliente.
Small bags: un formato pequeño con implicaciones grandes para el negocio

El otro anuncio que mencionó Catherin Gutiérrez fue la llegada de los small bags, presentaciones más pequeñas de referencias favoritas del portafolio.
A simple vista, podría parecer un detalle menor. No lo es.
En mercados como el colombiano, donde conviven clínicas de distintos tamaños, ciudades con ritmos de consumo diversos y familias con sensibilidad al gasto, el formato importa. Mucho. A veces más que el discurso de marca.
Los empaques pequeños pueden ser una herramienta poderosa por varias razones.
La primera es que bajan la barrera de entrada. Un propietario que duda al pasar de un alimento convencional a uno clínico o especializado puede sentirse más cómodo probando un formato menor.
La segunda es que favorecen la prueba clínica. En escenarios de transición, sensibilidad digestiva o necesidad de evaluar respuesta y aceptación, una bolsa pequeña reduce fricción.
La tercera es que mejoran la dinámica de inventario para algunos puntos de venta. No todas las clínicas quieren o pueden apostar siempre por presentaciones grandes, sobre todo si manejan un portafolio amplio y rotación variable.
La cuarta es que facilitan estrategias de cross selling y recomendación posconsulta, especialmente cuando el médico veterinario quiere que el cliente se lleve el alimento de inmediato y no “lo piense después”.
Visto así, los small bags no son una simple decisión de empaque. Son una herramienta comercial para acercar el producto correcto al momento correcto.
El canal veterinario necesita menos fricción y más conversión
Uno de los grandes retos del negocio veterinario sigue siendo este: muchas clínicas tienen buen criterio médico, pero todavía pierden oportunidades de venta por fricción. El cliente sale con la recomendación, pero no compra. O compra una vez, pero no continúa. O sí quería llevar el producto, pero el formato, el precio de entrada o la disponibilidad jugaron en contra.
Ahí es donde el diseño del portafolio cobra una importancia brutal.
Las marcas que entienden el punto de dolor del canal no solo lanzan productos. También crean presentaciones, materiales, rutas de acceso y soportes comerciales que ayudan a convertir la recomendación en compra real. Y en ese terreno, los small bags pueden convertirse en una pieza táctica muy útil para aumentar captación, prueba y recompra.
Eso beneficia a todos: al veterinario, al punto de venta, al distribuidor y a la marca.
Gabrica: más que distribución, construcción de mercado

Hablar de Hill’s en Colombia sin hablar de Gabrica sería dejar la película a medias.
Gabrica se define como una empresa que desarrolla el mercado de las mascotas ofreciendo soluciones integrales para los expertos en mascotas y sus responsables. Su misión enfatiza el fortalecimiento de la relación entre dueño y mascota mediante productos y servicios especializados en salud y bienestar, y se presenta como aliado estratégico de los especialistas a través de soluciones integrales. En su visión, la compañía apunta a consolidarse como aliado preferido, apalancada en el profesionalismo y la calidad de su equipo humano y en prácticas empresariales que generen confianza.
Eso no es un discurso menor. En un sector donde todavía hay empresas que creen que distribuir es solo mover cajas, Gabrica ha trabajado una lógica más amplia: construir mercado, acompañar al especialista y ayudar a que las marcas del portafolio tengan aterrizaje real en el consultorio, en el punto de venta y en la conversación técnica.
Ser distribuidor exclusivo de Hill’s en Colombia implica precisamente eso: no limitarse a la logística, sino actuar como puente entre la ciencia de la marca y la realidad del ecosistema veterinario local.
Y ese puente es decisivo. Porque por muy robusta que sea una marca global, su éxito en el país depende de la calidad de su ejecución local: cobertura, capacitación, disponibilidad, fuerza comercial, relación con la clínica, entendimiento del consumidor y capacidad de sostener el posicionamiento en el tiempo.
Cuando la distribución también educa, el mercado madura
Hay una diferencia grande entre vender producto y desarrollar categoría. Gabrica, por su naturaleza y por la forma como se presenta ante el mercado, busca jugar en ese segundo terreno.
Para Pet Industry, eso es relevante porque el crecimiento serio del sector no depende solo de traer marcas potentes. Depende de que existan empresas capaces de traducir esas marcas en valor para el ecosistema profesional.
En nutrición veterinaria especializada, esa tarea incluye varias capas: formación a equipos comerciales, acompañamiento a médicos veterinarios, disponibilidad de portafolio, materiales para apoyar la recomendación, cercanía con el canal y consistencia en el mensaje.
Cuando eso falla, la marca se enfría. Cuando funciona, la adopción mejora.
Por eso no es casual que, frente a las nuevas presentaciones y formulaciones, el mensaje final haya sido invitar al profesional a acercarse a su asesor Gabrica de confianza. Ahí se ve la arquitectura comercial completa: Hill’s pone la ciencia y el posicionamiento global; Gabrica aterriza, acompaña y moviliza el mercado colombiano.
Lo que clínicas y hospitales pueden leer entre líneas
Más allá del lanzamiento puntual, este movimiento deja varias lecciones para los empresarios del sector veterinario.
La primera es que la nutrición clínica sigue ganando profundidad. Ya no basta con tener una estantería bonita. El valor está en saber para qué sirve cada solución, en qué casos tiene sentido y cómo comunicarla.
La segunda es que el mercado premia la segmentación útil. Fórmulas para pacientes jóvenes con necesidades específicas y presentaciones más accesibles hablan de una marca que busca responder a problemas reales, no solo llenar espacios en catálogo.
La tercera es que el negocio necesita integración entre criterio médico y criterio comercial. Si la clínica quiere crecer, no puede seguir tratando la nutrición como un apéndice. Tiene que incorporarla al protocolo, al entrenamiento del equipo y al recorrido del cliente.
La cuarta es que el distribuidor correcto puede marcar diferencia. En sectores técnicos, la cadena de valor no termina en la importación o el almacenamiento. Continúa en la formación, el acompañamiento y la capacidad de ayudar al canal a vender mejor sin sacrificar rigor.
Hill’s, Gabrica y el momento del mercado colombiano
Colombia vive una etapa interesante en la industria de animales de compañía. Hay más profesionalización, más oferta, más competencia y también más exigencia por parte de los propietarios. En ese contexto, las marcas que quieran sostener liderazgo deben hacer algo más que ser conocidas: tienen que ser relevantes.
La jugada de Hill’s en este congreso apunta justo a eso. Reafirma su conversación científica, profundiza su propuesta clínica y adapta su oferta a necesidades concretas de pacientes y mercados. Y lo hace de la mano de un distribuidor que busca posicionarse como aliado integral del especialista.
Para el canal veterinario, esto representa una invitación clara: revisar cómo se está prescribiendo, exhibiendo y comercializando la nutrición especializada dentro del negocio. Porque la oportunidad no está solo en tener el producto. Está en saber convertirlo en parte del servicio médico y de la experiencia del cliente.
Una conclusión sin maquillaje
La nutrición clínica no es relleno de charla. Es una línea de negocio, una herramienta terapéutica y una forma de diferenciarse.
Lo que mostró Hill’s en el Congreso de Nutrición Avanzada de Perros y Gatos va en esa dirección: soluciones más precisas para etapas tempranas, formatos que pueden facilitar adopción y una narrativa donde el microbioma, la digestibilidad y el soporte nutricional siguen ocupando el centro.
Y lo que confirma Gabrica es igual de importante: en Colombia, el crecimiento del segmento especializado necesita distribuidores que no solo entreguen producto, sino que entiendan al médico veterinario, acompañen al canal y ayuden a mover la categoría con criterio.
En un mercado donde muchos todavía venden comida, los jugadores más fuertes ya están vendiendo algo más complejo y más valioso: confianza clínica respaldada por ejecución comercial.
Y ahí, para clínicas, hospitales veterinarios, pet shops con vocación técnica y líderes del sector, hay una pregunta que vale oro: ¿están manejando la nutrición como un inventario más, o como una palanca real de posicionamiento, recomendación y rentabilidad?
Porque la diferencia entre una cosa y la otra, como casi todo en este negocio, no está en el empaque. Está en la estrategia.

