Una vida dedicada a escuchar – Palabras Mayores de la Dra. Constanza Schuster

Conversamos con la doctora Constanza Schuster, médica veterinaria de la Universidad Nacional, especialista en medicina interna y apasionada por el comportamiento animal, con más de 40 años de experiencia clínica, gremial y formativa. Su historia es, sin duda, una palabra mayor para la profesión.

Nacida en Colombia de familia alemana, Constanza creció rodeada de animales y con un amor genuino por ellos. Aunque en un principio pensó en trabajar con ganadería, el destino la llevó a enamorarse de los animales de compañía. Desde entonces, ha dedicado su vida a la clínica, a la formación y al fortalecimiento gremial, especialmente desde su rol en VEPA Colombia, donde ha ocupado cargos de liderazgo desde 2004. Estas son sus Palabras Mayores:

El conocimiento técnico no reemplaza la clínica.

La doctora Schuster ve con preocupación algunos cambios en las nuevas generaciones: la dependencia excesiva de internet, la pérdida de la clínica semiológica y la dificultad para comunicarse con los tutores. Para ella, el éxito de una consulta está en que el tutor se sienta escuchado y comprendido.

Quieren que el diagnóstico lo dé el examen, no el ojo clínico. Pero eso desconecta al profesional del paciente y del tutor, que es quien nos da las pistas clave.

La importancia del tiempo y la palabra

Ese respeto por el ritmo del otro —humano o animal— es su sello. Y eso hace que hoy mantenga relaciones duraderas con sus clientes.

Yo atiendo con cita previa, para darles tiempo. Porque uno termina siendo psicólogo también.

No basta con tener razón médica.

La percepción del servicio es igual de importante. La medicina veterinaria no se trata solo de curar animales, sino de generar confianza con las personas que los cuidan.

Si el tutor no se siente bien atendido, se va. Así el diagnóstico sea el correcto.

La medicina rápida deshumaniza.

Tómate el tiempo, siéntate frente al tutor, escucha lo que tiene para decir. El 50% del diagnóstico viene en la historia clínica y el otro 50% en la relación que logres construir.

Hay una desconexión. No les dan tiempo al tutor, no se sientan, no miran a los ojos.

Especializarte no significa dejar de ser médico general.

Un animal no es solo una pata rota. Es un sistema completo y un vínculo afectivo. No pierdas la visión integral.

No se puede ser buen ortopedista si no sabes medicina interna.

La confianza no se compra como “likes”, se construye.

La experiencia no es solo años: es reputación, ética y trato humano. Eso es lo que hace que te busquen, incluso cuando ya no quieres atender.

Yo ya estoy pensionada, pero mis clientes no me dejan ir.

El voz a voz es el marketing más poderoso en medicina veterinaria.

La mejor publicidad es una buena consulta. Una sola. Bien hecha.

La gente llega porque alguien me recomendó. No por redes, no por precio.

Ser veterinario no termina en la consulta.

Fortalecer el gremio y apoyarse entre colegas también es parte de la profesión. Si hoy tienes acceso a congresos y redes de apoyo, es porque alguien antes trabajó para que existieran. Ahora te toca a ti sostenerlo.

La gente llega porque alguien me recomendó. No por redes, no por precio.

Reflexión final

“El tutor es tu aliado. Si no logras comunicarte con él, no hay tratamiento que funcione.”

Esa es la palabra mayor que la doctora Schuster deja a quienes empiezan su camino.
Porque al final, la medicina veterinaria no solo se trata de saber. Se trata de conectar.

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