Fotografías: Cortesía: Dr. Ricardo Correa

Por: Ricardo Andrés Correa Salgado, MVZ – U de Caldas, Diplomado en Medicina interna U de Chile, Magister en Farmacología U de Caldas, Centro de especialistas Mascotas Manizales – Colombia, Director del departamento de anestesiología, Facultad de Ciencias Agropecuarias, Universidad de Caldas.

Durante los últimos años hemos escuchado reiterativamente que los gatos NO son perros chicos y con el gran auge de la medicina felina todos los días nos enseñan que no sólo las enfermedades del gato son distintas a las del perro, sino que también se examinan y se medican diferente y que deberían existir diferencias entre el consultorio y la sala de hospitalización de perros y gatos; de la misma manera cabe afirmar que existen diferencias al momento de anestesiar un perro y un gato y no sólo es en los medicamentos que vamos a usar, sino en todos los procesos que se realizan previos, durante y posteriores a la cirugía.

A continuación, trataremos algunos puntos importantes para tener en cuenta al momento de anestesiar un gato (es importante recalcar que no es un tratado exhaustivo de anestesiología felina y siempre se deberá contar con la participación y asesoría del personal idóneo para realizar dichos procedimientos).

Ayuno y dieta

Los gatos no son muy hábiles para usar los carbohidratos como fuente de energía y dependen mucho del aporte proteico de la dieta para mantener la homeostasis de su organismo, por este motivo los felinos NO DEBEN tener ayunos muy prolongados previos a la anestesia, generalmente un ayuno de sólidos de 6 horas es suficiente para la mayoría de los procedimientos.

De la misma manera, a menos que el tipo de cirugía lo contraindique, el gato debe recibir alimento en el postoperatorio tan pronto como sea posible y aquí juega un rol fundamental el adecuado manejo del dolor postquirúrgico. De todas formas, recuerda, un gato JAMÁS debe dejar de consumir alimento por tiempos superiores a 48 horas por el altísimo riesgo de desarrollar lipidosis hepática.

Los felinos NO DEBEN tener ayunos muy prolongados previos a la anestesia.

En la mesa quirúrgica

Al momento de posicionar al paciente en la mesa de cirugía recuerda que los gatos JAMÁS deberán tener la cabeza más baja que el resto del cuerpo, esta posición frecuentemente se usa en perros para cirugías perineales o algunos procedimientos abdominales, pero siempre se debería evitar en gatos, ya que en esta posición es frecuente el reflujo de ácido gástrico hacia el esófago y este órgano es demasiado delicado en felinos existiendo la posibilidad de desencadenar severas esofagitis y estenosis, de esta manera, un paciente que quizás ingresó para una cirugía electiva, por un mal posicionamiento lo daremos de alta con un problema digestivo que podría durar el resto de su vida.

Elección de anestésicos

Al momento de elegir los medicamentos para el procedimiento anestésico es muy importante recordar que existen grandes diferencias farmacológicas entre el perro y el gato, sólo por nombrar algunas, se debe evitar la ketamina en gatos viejos, ya que es muy frecuente que estos padezcan de cardiopatías ocultas que al combinarse con este medicamento pueden desencadenar arritmias potencialmente fatales.

Es habitual que los gatos sufran de hipertensión arterial, si el paciente que la padece no se ha diagnosticado correctamente y es sometido a una sedación con xilacina corre un altísimo riesgo de desarrollar desprendimiento de retina y quedar ciego para el resto de su existencia. La morfina requiere de una conjugación hepática con glucoronidos para tener su mayor efecto analgésico, el gato es muy ineficiente realizando este proceso y por ese motivo la morfina quizás no sea la mejor elección analgésica en felinos.

Monitoreo

Cuando se está monitoreando un paciente anestesiado, nos preocupamos mucho de la frecuencia cardíaca, la presión arterial, la oxigenación y muchas otras variables fisiológicas y esto es demasiado importante en la mayoría de especies como perros y humanos, pero es vital recordar que en felinos uno de los parámetros más importantes a controlar es la temperatura corporal, pues en esta especie más que en cualquier otra, la presión arterial, el funcionamiento cardiorrespiratorio y muchos otros están íntimamente ligados a una adecuada temperatura orgánica; por este motivo un paciente felino en la mesa de cirugía JAMÁS debería bajar su temperatura por debajo de 36,5°C.

Estos son sólo algunos de los puntos donde la anestesia de un gato puede diferir de la de un perro y sin duda es obligatorio que el profesional que va a realizar la anestesia en felinos tenga claro que no sólo son estas sino muchas otras precauciones a tener en cuenta durante todo el proceso perioperatorio para que nuestros resultados siempre sean los mejores.

Es importante recalcar que no existen medicamentos seguros y protocolos anestésicos adecuados, lo que existe es anestesiólogos preparados.

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