Las dermatopatías son el principal motivo de consulta en las clínicas veterinarias y, dentro de ellas, la Dermatitis Atópica Canina (DAC) es la más frecuente.

Se estima que 1 de cada 10 perros padece algún grado de dermatitis atópica¹.

La alta prevalencia de la enfermedad; el hecho de que es crónica y la tenencia, cada vez mayor, de razas predispuestas son factores que en conjunto hacen de la DAC un auténtico desafío en la clínica y, a la vez, una oportunidad. Comprender la enfermedad, diagnosticarla y abordarla de manera estratégica, es el camino más acertado para mejorar la calidad de vida y satisfacción de numerosos pacientes y sus propietarios.

Características únicas de la enfermedad

La DAC es una enfermedad crónica y recidivante, inflamatoria, alérgica, genéticamente programada y con características clínicas particulares². Sin embargo, aunque la predisposición genética es determinante en la manifestación de la enfermedad, un nuevo paradigma³ establece que la alteración de la barrera cutánea (BC) es clave al momento de entender la patogenia. El daño en la epidermis facilita el ingreso de alérgenos, incrementa la inflamación y el rascado, estableciendo un círculo vicioso, que destruye justamente su rol de “barrera”. Ya sea que la BC se encuentre alterada por causas genéticas (ceramidas anormales o escasas, proteínas defectuosas, etc.) o por el rascado crónico, la consecuencia es una sola: se perpetúan y empeoran los síntomas.

El diagnóstico es clínico

Al descartar otras causas de prurito (ectoparásitos, infecciones y otras causas de alergia) junto con la historia del paciente, se llega al diagnóstico de DAC.

De acuerdo con los Criterios de Favrot⁴, si un paciente cumple con 5 de los siguientes criterios, tiene un 85% de probabilidades de ser atópico, a saber:

  1. Inicio de los signos antes de los 3 años de edad.
  2. Perro que vive principalmente dentro del hogar.
  3. Prurito que responde a los glucocorticoides.
  4. Prurito previo a las lesiones.
  5. Miembros anteriores afectados.
  6. Pabellones auriculares afectados.
  7. Márgenes auriculares no afectados.
  8. Área dorsolumbar no afectada.

Pruebas serológicas o intradérmicas son complementarias, pero no deben implementarse para el diagnóstico inicial5.

Abordaje terapéutico

El objetivo estará orientado a ganar cada “batalla” y prevenir la siguiente. Para ello, la terapéutica debe ser, al mismo tiempo, multimodal, integrando diversas estrategias y dinámica, donde dichas estrategias pueden ir variando a lo largo del tratamiento, según las necesidades de cada paciente. Los pilares son:

  1. Correcta comunicación con el responsable del paciente, a fin de que comprenda las particularidades de la enfermedad y la importancia del tratamiento.
  2. Restauradores de barrera cutánea: terapia tópica hipoalergénica e hidratante. Los productos de la línea LABYDERM®, especialmente desarrollados para pacientes atópicos, se recomiendan tanto en momentos de “brotes”, como para el manejo preventivo de los mismos.
  3. Control del prurito: corticoides o inmunomoduladores para contrarrestar la inflamación y el rascado.
  4. Control de los oportunistas, vía terapia tópica o sistémica, según necesidad.
  5. Adecuación nutricional, ya que muchos perros atópicos, son alérgicos a su vez a alguna proteína de la dieta.
  6. Terapia alergeno-específica: cuando las medidas anteriores no resultan suficientes para el control de la enfermedad o no es posible llevarlas a cabo.

La menor frecuencia de episodios de reagudización (“brotes”), la menor necesidad de tratamientos sistémicos y la mejor calidad de vida tanto del paciente, serán los indicadores de éxito en el tratamiento definido para cada caso.

Fuente LABYES.

Referencias.

¹Hillier A, Griffin CE. The ACVD task force on canine atopic dermatitis (X): is there a relationship between canine atopic dermatitis and cutaneous adverse food reactions. Veterinary Immunology Immunopathology 81, 227-231, 2001

²Olivry T (Ed.). The American College of Veterinary Dermatology Task Force on Canine Atopic Dermatitis. Veterinary Immunology Immunopathology Special Issue, Vol 81, 2001.

³Marsella R & Samuelson D. Unraveling the skin barrier: a new paradigm for atopic dermatitis and house dust mites. Veterinary Dermatology 20, 533-540, 2009

⁴Favrot C, Steffan J, Seewald W et al. A prospective study on the clinical features of chronic canine atopic dermatitis and its diagnosis. Veterinary Dermatology 2010; 21: 23–30

5Hillier A, DeBoer DJ. The ACVD task force on canine atopic dermatitis (XVII): Intradermal testing. Veterinary Immunology and Immunopathology 2001; 81: 289–304.

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