El correo electrónico y los teléfonos inteligentes presionan a los empleados a estar disponibles para su trabajo casi todo el tiempo. Este nivel de disponibilidad va muchas veces de la mano con el estrés y conlleva a mayores costos corporativos: se estima que el absentismo laboral cuesta a las compañías alrededor de 227 mil millones de dólares al año.

Según las últimas cifras entregadas por ANDI (Asociación Nacional de Empresarios de Colombia), en el país se registran 9.5 días de absentismo laboral en promedio por trabajador al año y 61 casos de incapacidad por cada 100 trabajadores que generalmente duran entre 1 y 2 días hábiles. El costo del ausentismo laboral subió del 1,1% al 1,87% para las compañías.

Fotografía: Cortesía CBRE

Sin embargo, el camino hacia el equilibrio entre la vida personal y laboral ha avanzado. Para el 2040, CBRE, multinacional de servicios inmobiliarios, predice un lugar de trabajo caracterizado por la autonomía y el poder de elección. Actualmente, tanto empresas como empleados hacen énfasis en programas de bienestar para ayudar a las personas a tener vidas más sanas y equilibradas. Esto a su vez, hace que los trabajadores estén más comprometidos y sean más productivos.

Las empresas ahora dan más relevancia a la salud y el bienestar a la hora de elegir edificios. Se está empezando a priorizar en ubicaciones conectadas con la naturaleza y en la misma línea, también se está otorgando mayor importancia a la calidad del ambiente interior.

El diseño de oficinas que fomentan el movimiento físico de los empleados es una tendencia al alza. Los edificios están empezando a adoptar sistemas inteligentes para tener un mayor control de la seguridad, iluminación y climatización para lograr un impacto en la experiencia de los trabajadores. Por su parte, se está apostando a una revitalización tecno en los lugares de trabajo, pues las compañías entienden que la tecnología mejora y facilita el uso de la oficina, habilita el acceso a los servicios, el transporte y contribuye a un espacio más sostenible en todos los sentidos.

La revista Wired considera que estos cambios reflejan la actitud cambiante de los trabajadores hacia sus labores, pero a lo largo del tiempo ha habido un sinfín de factores que han influido en cómo se distribuían estos espacios: el trabajo en equipo contra la necesidad de privacidad, el uso de la luz artificial, los espacios mixtos para hombres y mujeres, la importancia de la relajación y el confort, la necesidad de lo funcional, entre otros.

Las compañías ahora son conscientes de que no basta con encontrar una buena ubicación, tener un buen diseño del espacio u ofrecer las mejores prestaciones a los empleados, sino que también la sede corporativa debe mostrar los valores y visión de la marca, motivar y fomentar el compromiso de los empleados, sin olvidar la eficiencia, la funcionalidad, el diseño o su productividad operativa.

“Nuestro trabajo va más allá de apoyar a nuestros clientes o convertirnos en sus socios estratégicos. Es la experiencia que éstos viven en su lugar de trabajo desde que ingresan y perciben que todos los servicios están funcionando para que su día transcurra con la mayor normalidad. De esta forma ellos pueden volcar sus esfuerzos con toda tranquilidad a sus labores diarias”, concluye Rodrigo Gutierrez, Gerente Facilities Management, CBRE Colombia.

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